El Liverpool juega dos partidos en 24 horas a 5.500 kilómetros.


El Liverpool juega dos partidos en 24 horas a 5.500 kilómetros.

 

Vencer muchos partidos convierte los calendarios de un equipo ganador en sudokus de complicada resolución. El Liverpool superó hace poco más de un mes al Arsenal en un vibrante partido valedero para la Copa de la Liga inglesa en el que combinó a noveles y veteranos para llegar a un empate a cinco y lograr el pase a cuartos de final en la tanda de penaltis. Aquella noche, Jürgen Klopp ya barruntaba que la estación siguiente contra el Aston Villa iba a coincidir con el desplazamiento del equipo a Qatar para disputar el Mundial de Clubes. “Disfrutemos del partido y del triunfo”, pidió. Este martes, en Villa Park, el vigente campeón de Europa cayó eliminado tras recibir una severa goleada (5-0). Klopp y su plantel lo vieron por televisión desde Qatar. El pabellón del club lo defendió su equipo sub-23. La camiseta del Liverpool con el dorsal más bajo sobre el césped era la del lateral Hoever, el 51. El otro Liverpool se juega menos de 24 horas después el pase a la final del Mundial de clubs, el único trofeo oficial en disputa que no luce en sus vitrinas. Se cruzará con el Monterrey mexicano (18,30 horas, DAZN). Al ganador le aguarda el Flamengo para litigar por el título el próximo sábado.

“Es un torneo que juegas solo si ganas la Champions y eso no pasa cinco millones de veces, pero tampoco queremos problemas con la FIFA”, deslizó Klopp desde la concentración catarí. La situación ayuda a rememorar un precedente similar, con matices. En 1999 el Manchester United sorprendió al renunciar a participar en la Copa inglesa, la competición más antigua del mundo. Era el campeón en curso, pero se borró para alistarse a la primera edición del Mundial de Clubes, que se disputaba en Brasil. Lo hizo presionado tanto por los federativos ingleses como por el gobierno comandando por Tony Blair, ávidos de las mejores relaciones con la FIFA en la carrera por organizar la Copa del Mundo de 2006. A sir Alex Ferguson aún le reconcome aquella renuncia. El United hizo el ridículo en su periplo de enero de 2000 en Sudamérica y cayó eliminado en un grupo en el que Vasco da Gama y Necaxa mexicano se ganaron el pase a semifinales. Y el Mundial del 2006 se jugó en Alemania.

“Si tienes un calendario en el que un equipo no puede jugar todos sus partidos el problema no es del equipo sino del calendario”, reflexionó Klopp, que llamó desde Qatar a Neil Critchley, técnico de los sub-23, en el descanso del partido contra el Aston Villa. Ya perdían por cuatro a cero. “Nos dijo que siguiésemos jugando igual, que fuésemos valientes”, explicó Critchley. La media de edad de su equipo apenas superó los 19 años. Jamás hubo un Liverpool más joven. En la delantera se alinearon Longstaff de 18 años, Hill de 17 y Elliott, la gran promesa del club, que con 16 años lució pelusilla sobre su rostro. “Estoy orgulloso del equipo”, resumió el valenciano Pedro Chirivella, que era el futbolista más experimentado y ejerció de capitán. Dean Smith y el mítico John Terry, la dupla técnica al frente del Villa acudió al final del partido al vestuario red a levantar el ánimo de la chavalada. “Fue algo especial, los chicos lo recordarán durante mucho tiempo. No cambiamos esta experiencia por nada”, valoró Critchley.

El laureado Liverpool jamás ha sido campeón del mundo de clubes. Renunció a jugar la vieja Copa Intercontinental dos veces en los años setenta, según se deslizó entonces porque no le hacía mucha gracia viajar a Argentina para medirse en ambas ocasiones a Boca Juniors. Las tres veces siguientes que reinó en Europa fracasó al medirse a los americanos. El Flamengo le superó en 1981, Independiente lo hizo tres años después y el Sao Paulo en 2005. La gloria mundial es el desafío ahora para el Liverpool y la Copa de la Liga, que alzó en ocho ocasiones, más que ningún otro equipo inglés, puede esperar. Pero la decisión ayuda a que no se cierre el debate sobre la competición, creada en 1960 y que ofrece, además de engrosar el palmarés, un premio pírrico para los grandes: una plaza en la Europa League. La Copa de la Liga se tambalea en Inglaterra; en Francia ya se ha caído porque esta temporada echa el cierre tras 26 ediciones. En Alemania lo hizo hace doce años y en España apenas pervivió entre 1982 y 1986. El calendario satura a todos, bien lo sabe ya el Liverpool.

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