El fútbol también divide a Europa.


El fútbol también divide a Europa.

Las ligas y los gobiernos de Alemania, Italia, Inglaterra y España debatían esta semana sobre si era o no posible concluir los campeonatos de fútbol este verano, en plena pandemia, cuando desde la Asamblea Nacional de Francia una voz dio por cerrada la discusión local. En la senda de Holanda y Bélgica, el primer ministro francés, Edouard Philippe, declaró prohibidos hasta septiembre todos los espectáculos que reúnan a más de 5.000 personas y señaló de forma específica a los eventos deportivos, vedados con o sin público. A puerta abierta o cerrada. Bajo techo o al aire libre. “La temporada 2019/20 del deporte profesional, especialmente el fútbol, no podrá reanudarse”, zanjó Philippe mientras se dirigía a la primera cámara del parlamento.

Pocas horas después del cierre galo, el presidente español, Pedro Sánchez, anunció en sus planes de vuelta a la “nueva normalidad” un calendario que prevé la vuelta de los entrenamientos individuales a partir del 4 de mayo y los colectivos posiblemente quince días después. Si se cumplen lo plazos y la epidemia no obliga a un receso, LaLiga podría reanudarse a puerta cerrada en julio.

Francia acumula más de 23.000 muertos confirmados por el nuevo coronavirus y supera los 165.000 infectados. Es uno de los países más golpeados por la pandemia. “Tendremos que aprender a convivir con el virus”, dijo Philippe; “los grandes espectáculos públicos no podrán celebrarse antes de septiembre. No serán posibles ni los deportes bajo techo, ni los colectivos de contacto”.

La decisión llega en una semana que acumulaba señales sombrías en el entorno de las grandes ligas. Cuando el Gobierno español había postergado la realización de pruebas de la covid-19 a los equipos de LaLiga, y cuando los gobiernos de Alemania e Italia lanzaban mensajes de cautela a los clubes. Porque persuadida por su virólogo de cabecera, Christian Drosten, la semana pasada la canciller alemana Angela Merkel ya comenzó a advertir a los jefes de gobierno de Baviera y Renania que percibía demasiada euforia ante la idea de reiniciar la Bundesliga. El Gobierno federal señaló que era importante permanecer alerta ante un posible rebrote de la pandemia y que, para ello, la Liga de Fútbol y las administraciones necesitaban estudiar con mucho más detenimiento los protocolos de un regreso a la competición que se conjeturaba próximo al 9 de mayo.

Los ecos de alarma alemanes llegaron a Italia este lunes, con una confrontación entre los clubes, ansiosos por establecer una fecha para volver a competir, y el Ministro de Deporte, Vincenzo Spadafora. “Estamos intentando volver a los entrenamientos el 18 de mayo”, dijo el ministro, “lo que no significa que se pueda retomar el campeonato. Solo a mitad de junio sabremos cómo evoluciona el virus. Iremos sobre seguro”.

Enredo de clasificaciones.
En pleno reflujo pesimista, Francia decretó que la Ligue 1 no acabará en los terrenos de juego, sino en los despachos. Con 27 jornadas disputadas el PSG lideraba la clasificación con 68 puntos. El Marsella era segundo con 56 puntos y un partido más. Siguiendo la instrucción de la UEFA, ahora la Liga de Fútbol Profesional (LFP) y la Federación Francesa de Fútbol (FFF) deberán decidir si declaran desiertos los campeonatos de Primera y Segunda o asignan un campeón. También deberán resolver descensos, ascensos, y clasificaciones para Champions y Liga Europa.

La LFP maneja dos escenarios. Primero, dar por terminada la temporada en la jornada 27ª, la que disputaron todos, ya que el Strasbourg-PSG de la 28ª no se celebró. En este caso, PSG, Marsella y Rennes irían a la Champions y Lille, a la Liga Europa. Segundo, dar por terminada la Ligue 1 en la jornada 28ª, en cuyo caso el Reims iría a la Liga Europa.

Hace unos días el presidente de la FFF, Noël Graët, evocó la posibilidad de retomar las competiciones a partir de la final de Copa de Francia (PSG- Saint-Etienne), el 13 o el 20 de junio, y sugirió jugar la final de Copa de la Liga (PSG-Lyon) tres días más tarde. Las dos copas resultaban trascendentales pues legitimaban al vencedor para ocupar una plaza en la Liga Europa o, si los vencedores ya estuvieran clasificados, como ocurre ahora con el PSG, bajaban el listón del acceso a competiciones europeas hasta el 6º puesto de la Ligue 1. En este último caso las posibilidades varían según se concluya el campeonato en la jornada 27ª (Lyon, quinto, y Montpellier, sexto, van a Liga Europa) o en la 28ª (van Reims y Niza).

“Respetamos la decisión del Gobierno”, declaró Nasser al-Khelaifi, el presidente del PSG. “Con el acuerdo de la UEFA contamos con participar en la fase final de la Champions en los lugares y en las fechas que se determine. Si no es posible jugar en Francia, lo haremos en el extranjero, asegurando las mejores condiciones sanitarias para nuestros futbolistas y nuestros empleados”.

La decisión del Gobierno despoja al PSG del derecho a disputar los cuartos de final de la Champions en el Parque de los Príncipes, en caso de que la máxima competición europea se reanude, obligándole a exiliarse en el estadio de un país extranjero. El Lyon, vencedor de la Juve en su casa (1-0), está pendiente de la vuelta en Turín. El Gobierno también deja al fútbol francés en números rojos, sin poder recaudar el dinero de las televisiones.

Con el fin de cobrar lo acordado, la Ligue 1 desarrolló un protocolo para comenzar los entrenamientos el 11 de mayo. Siguiendo estos plazos, los clubes calculaban que habrían podido retomar la competición el 17 de junio bajo el argumento de que necesitaban recaudar el dinero comprometido por Canal+ y BeIN Sports. Los clubes querían proseguir. Los jugadores, no tanto.

Más información: EL PAÍS.