El Barça cae con dignidad.


El Barça cae con dignidad.

El mero hecho de que el Barça creyera que podía remontar, y el mismo espíritu se hubiera instalado en un amplio sector de la afición azulgrana, era el signo evidente del cambio de ánimo que había causado Laporta con su llegada a la presidencia del club. Todo el mundo entendía que la gesta era casi imposible, pero el que hace un mes era un equipo destruido se presentó en el Parque de los Príncipes con el orgullo del tiempo en que lo podía todo. El PSG jugó a verlas venir y a centrar sus opciones en jugar en largo para Mbappé. El Barça merodeaba, pero tímidamente, el área local. La gesta no llegaba ni a intuirse, pero los de Koeman hacían todo lo que tenían que hacer, salvo jugar con esta desgracia para el Barcelona que es Griezmann y que nos saldría más barato jugar con diez futbolistas.

El primer gol no acababa de llegar temprano, como un equipo que de meter por lo menos cuatro necesita, pero era desde luego un Barça mucho más digno y entero que el que enfrentó a los franceses en el Camp Nou, pese a que peligrosamente Pedri perdía todos sus duelos directos que mantenía con Gueye. Partido frenético del Barça, masculino en sus riesgos, jugándoselo todo con estilo y voluntad, sin demasiada luz, ni el desequilibrio que se precisa para romper la noche, pero con la virilidad, la voluntad y la exigencia de los grandes. Podíamos quedar eliminados, y lo más probable es que así fuera, pero estábamos de vuelta.

Dest al larguero. A Messi se le escapó un remate a bocajarro. Dembélé desbaratado por Keylor Navas. Todo brillante salvo el remate final. La sensación era la propicia, pero es amarga la realidad en la que suelen aterrizar los equipos que fallan en la Champions sus oportunidades. Mingueza jugaba con el fuego de la expulsión. Pero cuando tú juegas con jugadores como el francés englet lo normal es que la desgracia se cisque en tu destino y así al Barça le pitaron el penalti más estúpido del mundo. Estúpido pero justo. Se hundió la armada de los días en que fuimos.

Keylor Navas paraba lo que Dembélé intentaba. Ronald Koeman salvó a Mingueza, muy inocente, de la segunda amarilla y lo cambió por Junior Firpo en el 35. Y cuando ya todo parecía deprimido, la bota del genio de Messi regresó de su letargo y de su edad para abrir de un disparo durísimo y luminoso todos los restaurantes de París y reducir a tres los goles que al Barça le faltaban para forzar la prórroga.

Y lo que parecía que iba encarrilar la eliminatoria para el Barça, consiguiendo la mitad de los goles antes del descanso, se frustró cuando Messi falló un claro penalti de Kurzawa sobre Griezmann. El empate era lo que era, pero el Barça de Laporta volvía a jugar como uno de los grandes de Europa.

El Barça salió con prisa, pero centrado. Un poco más cansado, un poco más desordenado, con Lenglet al límite de su incompetencia y de la segunda amarilla, pero el PSG volvía a luchar contra la inundación, y el Barça jugaba a un nivel notable, aunque sin tanta gasolina, y se notaba, en el depósito. Yo no sabía que se podía fallar tanto en los últimos metros cuando todo lo demás se había hecho tan bien, pero esto es lo que le pasó a los de Koeman, que se reconocieron en su juego y se reconciliaban con la Champions a pesar de que el tiempo pasaba, los goles no llegaban, y cada vez parecía más probable la eliminación.

Muy bien Marquinhos.

Trincao entró por Dest, la deshabitada, confinada noche de París se iba poco a poco a dormir y el Barça parecía más interesado en acabar de hacer un buen papel que en pasar a cuartos, como esas noches de gatillazo en que ya ves que no podrás y le intentas ‘faire la fête’ de cualquier otro modo. Mucho remar para tan poca playa. Keylor paraba con solvencia lo poco que Marquinhos, impresionante, dejaba pasar.

Un Barça digno, solvente, capaz de competir y de ganar a cualquier grande de Europa hizo un partido completo, aunque no redondo, pero de un nivel que hacía tiempo que no le veíamos. Quedó finalmente eliminado, pero con la sensación de que un nuevo proyecto se ha echado a andar y que pro nto sus noches tendrán mejores desenlaces.

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