El Barcelona calibra su progreso frente al Wolfsburgo.


El Barcelona calibra su progreso frente al Wolfsburgo.

Desde que el Barcelona cayera derrotado en la final de la Champions el curso pasado ante el Olympique Lyonnais, el objetivo del club y la plantilla ha sido tener una nueva oportunidad y llegar a ella mejor preparado. Tras una temporada sobresaliente, el conjunto azulgrana está a un solo escalón de plantarse de nuevo en una nueva final continental, si bien para ello deberá superar a un histórico Wolfsburgo que ha jugado cuatro finales y ha ganado dos títulos.

Dos equipos con estilos de juego diferentes pero con características similares. Dos técnicos estudiosos que han sacado partido a la solidez defensiva y, sobre todo, a su poderío en ataque para arrasar en sus respectivas competiciones domésticas donde no han encontrado rival y se han llevado todos los trofeos individuales y colectivos.

Será una batalla táctica que ganará quien muestre más y mejor su sello sobre el verde. El Barcelona apostará por un juego de toque y posesión con arranques eléctricos y calidad que deben servir para perforar el muro defensivo alemán; el Wolfsburgo intentará jugar más directo, con una marcha de más y en muchos casos revolucionados, porque en el caos es donde encuentran su dominio.

Como gran partido que es, se avecina duelos de nombres propios y pequeños detalles diferenciales. Difícil destacar entre la constelación de estrellas, pero a priori el de Hansen y Harder parece el más atractivo. El estadio de Anoeta, Reale Arena en los tiempos modernos, será el escenario en el que Barcelona y Wolfsburgo se disputen (20:00 horas, GOL) el primer billete para la final de la Champions League.

Más información: MARCA.