El pacto del ERTE agranda la grieta en el Barça.


El pacto del ERTE agranda la grieta en el Barça.

Las diferencias entre la directiva y la plantilla del Barça se agrandan cada día. Incluso cuando se trata de hacer frente al coronavirus. La última confrontación se evidenció este lunes. Messi, capitán del equipo, habló por el vestuario en un comunicado que colgó en su cuenta de Instagram y que fue compartido por sus compañeros en las redes sociales acto seguido. El argentino eludió los canales oficiales de la entidad o una nota conjunta con la directiva y expresó: “Al margen de la rebaja de un 70% de nuestro sueldo durante el estado de alarma, vamos a hacer unas aportaciones para que los empleados del club cobren el 100% de su sueldo durante esta situación”. Messi también dejó caer el malestar en el vestuario: “No deja de sorprendernos que desde dentro del club hubiera quien tratara de ponernos bajo la lupa e intentara sumarnos presión para hacer algo que nosotros siempre tuvimos claro que haríamos”.

Además de ese 70%, los jugadores pondrán un 2% más para hacer frente a la diferencia de salario de los trabajadores afectados por el ERTE. “Esta propuesta llegó de los capitanes”, señaló el presidente, Josep Maria Bartomeu, en una entrevista en Sport; “desde el primer momento, Messi dijo: ‘Hay que hacer esto”.

También, en Mundo Deportivo, se expresó en cifras: “Al mes son unos 14 millones del salario neto del primer equipo y del resto de equipos son dos millones porque solo es sobre el salario base y no sobre los variables. En total, 16 millones de rebaja al mes. Si el Estado de Alerta dura un mes, será una rebaja del 5,75% del salario anual. Si dura 45 días, será un 8,6% y si dura dos meses, que creemos que no, un 11,5%. Es un acuerdo flexible condicionado al número de días”.

Hasta este lunes, mientras el club anunciaba que se haría un ERTE retroactivo desde el 14 de marzo y los capitanes de las secciones apuraban la rebaja de sus salarios (el fútbol femenino también comunicó esa rebaja del 70%), el grupo de Quique Setién aguardaba en silencio. Habían pactado en el vestuario que nadie se manifestaría a la espera de su momento. “Si no hablamos hasta ahora fue porque lo prioritario para nosotros era encontrar soluciones que fueran reales para ayudar al club, pero también a los que más perjudicados se iban a ver ante esta situación”, razonó Messi.

La junta tiene calculado en cuánto estiman las pérdidas durante el estado de alarma: 140 millones. Una cifra que se calcula a partir de los datos de la campaña pasada, cuando más de la mitad de los ingresos del club azulgrana se produjeron por la explotación del estadio y por otros derechos comerciales, además de las taquillas. Sin liquidez y con las fuentes de ingresos congeladas, la directiva del Barça necesitaba recortar. Por eso, de entrada, apuntó a su partida más onerosa, los salarios de los jugadores de la plantilla más cara de Europa (390 millones anuales). “Mucho se ha escrito y dicho sobre el primer equipo de fútbol del Barcelona en lo que se refiere a los sueldos de los jugadores durante este periodo de estado de alarma”, lamentó Messi; “somos los primeros que siempre hemos ayudado al club cuando se nos ha pedido. Incluso muchas veces lo hemos hecho también por iniciativa propia, en otros momentos que lo creímos necesario o importante”.

“Si el acuerdo se ha demorado unos días es simplemente porque estábamos buscando una fórmula para ayudar al club y también a sus trabajadores en estos momentos tan difíciles”, apuntó Messi. Ni el vestuario ni la directiva han aclarado si las rebajas serán lineales.

Los otros capitanes.
Hace una semana, los capitanes (Messi, Busquets, Piqué y Sergi Roberto) ya le comunicaron al presidente, Josep Maria Bartomeu, que llegarían a un acuerdo. Pero no todos en el vestuario tuvieron la misma sintonía debido a las sensibles diferencias salariales y se demoró la negociación —el equipo pidió la rebaja del 10% del sueldo anual—. Una decisión que una parte de la directiva entendía que debía ser inmediata. Pero los jugadores no tenían prisa. Conectados por móviles, hicieron números para aclararse y sellar una posición conjunta.

A la espera de la decisión del primer equipo de fútbol, la paciencia de la directiva, menguó con el paso de los días y se filtró que haría el ERTE de forma unilateral. Al tiempo, los cuatro capitanes de las demás secciones profesionales (Tomic en el baloncesto, Egurrola en el hockey patines, Tomás en el balonmano y Lozano en el fútbol sala) se posicionaron a favor del ERTE en las redes sociales.

Profunda división en el baloncesto.
El proceso seguido por la directiva del Barcelona para consensuar con los jugadores la aplicación de un recorte salarial ha causado un enorme malestar en el equipo de baloncesto. Varios de ellos consideran que se han filtrado informaciones falsas y que se les ha pretendido presionar. El club mantiene que en ningún caso se ha amenazado a nadie y que expuso a los jugadores la necesidad de los recortes y la conveniencia de un consenso.

A ello se ha añadido que algunas de las conversaciones que mantuvieron los jugadores en su grupo de WhastApp trascendieron públicamente. Mirotic desmintió haberse reunido con el presidente Josep Maria Bartomeu, como se publicó, o haber sido presionado por nadie para aceptar la rebaja salarial. El capitán de la plantilla, Tomic, especificó que, junto a Oriola y otros capitanes del Barça, se reunieron hace unos días con representantes del club y aceptaron rebajarse sus salarios. Después compartieron la propuesta con sus compañeros y les dijeron que comunicaran sus decisiones al director de las secciones, Albert Soler. Los jugadores se sienten señalados por el comunicado del club, que defiende: “No hemos hecho públicos los nombres de los que no aceptan, pero lo que no podíamos hacer es mentir”.

Más información: EL PAÍS.