El público vuelve a los estadios en la Champions League… con limitaciones.


El público vuelve a los estadios en la Champions League… con limitaciones.

El diferente avance de la pandemia de coronavirus en los países, o más bien los distintos protocolos sanitarios que están estableciendo los responsables sanitarios, ha propiciado que en cuatro encuentros de la Champions League se vea público en las gradas.

Se trata del Zenit-Brujas en Rusia, el Dinamo de Kiev-Juventus en Ucrania, Rennes-Krasnodar en Francia y Leipzig-Basaksehir en Alemania. La UEFA estableció que permitiría el acceso a los hinchas, siempre que las autoridades sanitarias de los países anfitriones diesen su OK. Como no se cumplió esta última premisa, el Barça, por ejemplo, no pudo contar con espectadores para el partido contra el Ferencvaros. Incluso entre países hay distinciones: el Rennes-Krasnodar tendrá público, pero no el PSG-Manchester United que se celebra en París.

El organismo europeo, no obstante, no dejó un acceso pleno del público. El aforo de cada estadio se redujo a un 30% hasta un máximo de 30.000 personas, y con una serie de premisas:

*Las entradas deberán ser personalizadas y todos los espectadores deberán tener un asiento designado con una distancia de cinco metros entre sí.
*Medidas de seguridad e higiene como la toma de temperatura a todos los espectadores.
*Todos los servicios de venta de comida y bebida deberán tener meses y los empleados que atienden al público deberán utilizar mascarillas.
*El club organizador debe tener un plan de acceso para la entrada y salida del público, de manera que no se formen aglomeraciones.
*El uso de mascarillas es obligatorio y se apela a la responsabilidad de los espectadores: si tienen síntomas compatibles con Covid, que no asistan. Si dan positivo tras el partido, deben avisar a las autoridades.
*El equipo local se compromete a evitar las reuniones de aficionados en las inmediaciones del estadio.
*La volatilidad del avance del virus ha generado problemas. Por ejemplo, el Leipzig había vendido las 8.500 entradas que, en principio, le correspondían, pero las autoridades alemanas se lo limitaron a 999. Al final, decidió sortear esas 999 entre los compradores y devolver el dinero al resto.

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