El Real Madrid asalta el Camp Nou y se lleva un Clásico descafeinado.


El Real Madrid asalta el Camp Nou y se lleva un Clásico descafeinado.

El Real Madrid venció al FC Barcelona en su visita al Camp Nou (1-2) en uno de los Clásicos más esperados de los últimos años en el que el cambio generacional debía tomar la delantera y hacer olvidar las alargadas sombras de Messi y Ramos.

Y lo logró con creces David Alaba, haciendo suyo el dorsal del camero que luce a la espalda desde que cambió Baviera por Madrid. El ‘4’ madridista fue el artífice del primer tanto del partido, una obra de arte hecho gol. Recibió de Rodrygo el austriaco totalmente solo en la banda izquierda (gracias a una clase magistral en desmarques de Benzema), feudo madridista por la incomparecencia de Mingueza, absolutamente desbordado.

Alaba controló con maestría y se internó en el área para sacarse de la manga un disparo con efecto a la escuadra ante el que nada pudo hacer Ter Stegen. Corría el minuto 32.

Fue, el golazo del nuevo kaiser blanco, lo más destacado de un Clásico al que le faltó ritmo y tensión, como si a una banda de rock le desenchufas el siempre denostado bajo. Pocas ocasiones claras en ambos bandos y poco firmamento en la figura de Ansu Fati a quien Vinícius le ganó el duelo de jóvenes estrellas con un show de desbordes y velocidad pese a pecar de egoísta.

Apostó Ancelotti por el once que tan buenos resultados le dio el pasado martes en Ucrania y supo leer el partido cuando más complicado se le puso, con un Barça peleón e insistente aunque sin fortuna de cara al gol. Sacó el italiano a Valverde cuando el equipo más lo necesitaba y puso el piloto automático para llevarse en velocidad de crucero un Clásico que sólo se recordará por la genialidad de Alaba.

El gol de la sentencia blanca fue de Lucas Vázquez, listo rebañando un rechace de Ter Stegen tras jugada personal de Asensio, que sacó los colores a Eric García. Sobre la bocina, el Kun se estrenó como goleador azulgrana y puso el 1-2 que maquillaba un partido de altibajos para la escuadra de Koeman, tan amiga esta temporada de la ciclotimia.

Tímidas ocasiones de Piqué y Ansu Fati son las pocas notas positivas que poner al Barça que tuvo enfrente a un Madrid al que no le hizo falta desgastarse mucho para llevarse la batalla con seguridad.

Se mantiene líder el conjunto blanco que deja hundido a su eterno rival, fuera de los puestos europeos. No fue un partido brillante del Madrid, pero sí efectivo, cumplidor y triunfante. Les sienta bien a los de Ancelotti esta extraña otoñal primavera.

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