El Real Madrid recupera la corona de la Copa al ritmo de un huracán llamado Campazzo.


El Real Madrid recupera la corona de la Copa al ritmo de un huracán llamado Campazzo.

Si a su extraordinaria dirección se suma un acierto como el que tuvo el Madrid, el resultado es un marcador aplastante. El 17/30 en triples del campeón contrastó con el 4/20 de los anfitriones. La maldición del equipo local en la Copa dura ya 18 años. El gafe se ha hecho hasta mayor de edad.El Madrid recuperó el trono para sumar su sexto título en nueve temporadas bajo el mando de Laso, que sólo falló en una final. Es el vigesimoctavo entorchado para los blancos.

Se mantiene el duopolio de los dos grandes, que se han repartido ya las últimas 11 Copas y 27 de los últimos 31 títulos naciones.

Llegaban los madridistas algo irregulares a la Copa, con ciertas dudas, pero las despejaron con rotundidad. Salen reforzados con su segundo título de la temporada y vuelven a confirmar que, cuando los títulos aparecen en el horizonte, nadie compite como ellos. Jugadores curtidos estas batallas, veteranos con mil tiros dados (y anotados), animales feroces cuyos colmillos se afilan en estas citas.

Todo lo contrario que este Unicaja, que tiene delante un bello proyecto basado en el producto nacional, pero que en la final pecó de ingenuidad.El Madrid dominó desde el inicio y siempre. No le pesaron las adversidades con las que se encontró. Tavares se fue al banquillo cuando habían transcurrido 1:33. Había cometido una falta y tocaba protegerle. Los blancos se quedaban sin un jugador determinante, pero Felipe, en el que pudo ser su último partido en la Copa, llenó bien su hueco. Luego Randolph se golpeó la mano en una caída y también se fue al banquillo.

Daba igual. Campazzo dirigía la orquesta y los músicos acertaban con los triples, sobre todo un centrado Carroll que acabó con 20 puntos.El Unicaja sufría ante el despliegue físico de su rival. Incluso sin Tavares, la zona eran arenas movedizas para los malagueños y encima andaban negados desde el arco. Un parcial de 5-16 al final del primer cuarto hizo que se vieran doblados en el marcador (13-26). La cosa fue a más al inicio del segundo.

Dos triples de Rudy y otro de Randolph llevaron la distancia a los 21 puntos (14-35). La final estaba resuelta.Pero el Madrid le dio algo de emoción porque Campazzo, aunque no lo parezca, también es humano y necesita descansar. Fue sentarse él y atascarse su equipo, sin ideas con Llull al mando. Casi cinco minutos sin anotar estuvo mientras Brizuela se ponía a hacer travesuras. Un parcial de 12 con 10 puntos casi seguidos del escolta dio esperanzas al Unicaja y calentó el Carpena. Tuvo que volver Campazzo para poner orden. Un triple de Taylor y otro del base pusieron el 28-43 del descanso.

No hubo más partido en la reanudación. Los blancos seguían inspiradísimos desde el triple y Campazzo se gustaba:un 2+1 con malabarismo incluido, una asistencias tras pasarse el balón por debajo de las piernas… Adornándose para poner el lazo a su sensacional torneo. Acabó la final con 13 puntos, 13 asistencias y 29 de valoración. Con él en pista, su equipo ganó por 38. Tavares, ya con más minutos en pista, terminó de rematar.

Los dos fueron renovados por cinco años en verano. Fueron los fichajes de un Madrid que después de tres años vuelve a mandar en la Copa.

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