El Sevilla salva un punto de oro con polémica en el Volkswagen Arena.


El Sevilla salva un punto de oro con polémica en el Volkswagen Arena.

Sin mucho juego ni muchas ocasiones, el Sevilla se llevó un punto de oro en un encuentro muy áspero frente a un Wolfsburgo que pagó cara su agresividad, pero que vio cómo les empataban con un penalti, cuando menos, discutible. El conjunto alemán aprovechó prácticamente su única ocasión clara, ya que Bono apenas tuvo trabajo, pero los españoles se encontraron con una falta en el 86 que el VAR consideró pitable.

Lopetegui se dio cuenta pronto que no iba a ser un partido sencillo, sino un Vietnam en cada jugada. En el minuto 1, Lacroix, central del Wolfsburgo, se llevó amarilla por una fea entrada a Ocampos en la frontal del área. Toda una declaración de intenciones y aunque el disparo no supuso nada, ya obligó a los de Van Bommel a jugar con más cuidado o, al menos, con algo menos de contundencia… o eso parecía.

Y es que a falta de juego, dieron estopa con ganas. A la media hora ya habían recibido varias amonestaciones, algo que vino mal al juego del Sevilla, ya que le sacaron del partido. En cuanto se relajaron, pasada la media hora de partido, los de Lopetegui empezaron a aparecer.

Rafa Mir y Acuña se asociaron de manera perfecta a los 20 minutos, en una de las mejores pero ni mucho menos de las únicas de la primera parte. Una fea falta de Mbabu sobre Acuña sacó del partido al atacante argentino, si bien se pudo reincorporar (al menos hasta el descanso, porque luego se tuvo que quedar en el vestuario). Bono apenas tuvo trabajo en los primeros 45 de partido, si bien el conjunto alemán se sentía cómodo sin el balón y resistiendo.

Tanto señalaron a los sevillistas, que sorprendentemente fueron Suso y Mir los que acabaron amonestados en la primera mitad, lo que a la postre les privó de participar en el ataque.

El regreso de la segunda mitad no pudo ser peor para el Sevilla. Lopetegui vio cómo la defensa de su equipo se quedaba mirando un centro que llegó a Steffen, el más peligroso de los germanos, para marcar el 1-0. La reacción del técnico vasco fue, como se esperaba, tomar medidas: sacó del campo a Suso y Mir para meter a Lamela y Rakitic, más frescos y centrados a la caza del empate.

Bono tuvo que lucirse en el 70, ya que Weghorst se quedó completamente solo ante el portero marroquí, que consiguió mandar a córner el balón con un toque de pie con más fortuna que reflejos.

Esa parada le dio aire a los sevillistas, que sin embargo lograron el empate con algo de fortuna y polémica. En un Volkswagen Arena que no se lo creía, Guilavogui fue expulsado por una falta en el área sobre Lamela que tuvo que ir a revisar el árbitro en el VAR. Rakitic fue el autor del gol, que dio alas a los nervionenses en los últimos instantes.

El asedio sevillista no se tradujo en gol y al final sumaron su segundo empate de esta Champions, que viendo el resto de resultados no es un mal final.

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