El ‘Spanish girl’s club’. 107 años del primer partido de fútbol femenino en España.


El ‘Spanish girl’s club’. 107 años del primer partido de fútbol femenino en España.

Tal día como hoy, pero de 1914, tuvo lugar el primer partido de fútbol femenino en España. Dos combinados del denominado ‘Spanish girl’s club de Barcelona’ jugaron el primer encuentro de balompié no sin dificultades y con bastantes prejuicios por su práctica deportiva.

Paco Brú, el artífice del proyecto.

Brú, quien fuera jugador del FC Barcelona, entrenador y seleccionador del combinado nacional en los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920, fue quien tomó la iniciativa -pionera y revolucionaria por entonces- para que las mujeres pudieran jugar al fútbol.

El momento histórico, el contexto social y cultural no fue propicio para estas jugadoras con pasión por el balompié. Los propios aficionados y la prensa se hicieron eco de este proyecto y las reacciones (tanto positivas como negativas) no tardaron en aparecer.

Tal y como apunta Arrechea en Cuadernos de fútbol «tras 45 días de entrenamiento y algunos problemas con los padres de las jugadoras por el uniforme y por la exigencia de Brú de que todas se ducharan tras los entrenamientos y los partidos, el entrenador las consideró listas para presentarse en público». La pelea inicial se produjo con los propios familiares de las jugadoras (padres, madres, hermanos e incluso maridos), especialmente por sus prácticas deportivas y de cohesión de grupo que resultaban de lo más revolucionarias y chocantes. Dichos familiares argumentaban que el foot-ball «era deporte de marimachos» a lo que Brú solía responder: «sportwoman, no marimachos, sportwoman».

Finalmente, y tras muchos rechazos consiguió preparar un equipo listo para la competición.

Paco Brú, entrenador del Spanish girl’s club: «Si ustedes creen que debajo de ese caparazón que van a usar para jugar voy a permitir que lleven camiseta, camisa, corsé y todas esas cosas están equivocadas…»

9 de junio de 1914.

Esta fue la fecha señalada para que el conjunto femenino del ‘Spanish girl’s club de Barcelona’ diera sus primeros pasos. Su puesta de largo se produjo en el campo del RCD Español y con una subdivisión de las jugadoras en dos equipos: Montserrat (vestidas de blanco) y Giralda (vestidas de rojo). Fue el propio Brú quien arbitró un encuentro que despertó la curiosidad y la expectación de todos los que allí se congregaron.

La victoria se decantó por el conjunto de la Giralda con un resultado final de 2-1. Las crónicas periodísticas del momento no se hicieron esperar y el espectro informativo ocupó desde la mayor neutralidad posible (como fue el caso de El Poble Catalá) hasta intervenciones y valoraciones poco acertadas hacia el juego de las futbolistas (como sucedió en El Diluvio o Mundo deportivo), por sus propios peinados o su práctica deportiva en un deporte, hasta entonces, completamente masculino.

«Correctamente vestidas de pantalón de bombacho, blusas y medias altas. […] El problema principal en la indumentaria femenina, el peinado, lo resolvió cada una a su manera. Si bien resulta, como más práctico, cortado a lo romano» fueron algunas de las apreciaciones poco futbolísticas y deportivas que prodigaron los cronistas del momento. Igualmente, la crónica de El Diluvio valoró abierta y negativamente la práctica de las mujeres en el fútbol.

«La impresión general producida por el partido es que el sexo femenino no permite las características rápidas que exige el juego» apuntaba.

Una gira incompleta.

Desde entonces se disputaron varios partidos en Sabadell, Mataró, Barcelona o Reus hasta bien entrado el verano de 1914. Dos días después del debut del 9 de junio, Montserrat y Giralda se vieron las caras nuevamente. El resultado terminó en tablas (1-1). La resolución a aquellos dos partidos se produjo el 14 del mismo mes en el campo del extinto Club Atlético Sabadell, con victoria para el Montserrat por 4-1.

Sin embargo, tras esta primera gira se pierde el rastro al club. El inminente estallido de la Primera Guerra Mundial junto a una posible gira por el sur de Francia a lo largo de ese mes de agosto impidió su desarrollo y evolución.

No sería hasta 1923 cuando el fútbol femenino volvería a Barcelona, esta vez de la mano de dos partidos amistosos Francia-Inglaterra bajo el paraguas del Sindicato de Periodistas. A pesar de que contó con un reconocimiento y un respaldo importante por parte de figuras relevantes del momento (como fue el caso de Narciso Masferrer Sala) la crónica que publicó Enrique Guardiola el 15 de septiembre de 1923 vino colmada de ataques machistas al juego de las futbolistas. Tildando ya, en aquel momento, que la práctica de fútbol era «antifemenina» o «que el fútbol no se ha hecho para la mujer».

El presente y el futuro del fútbol femenino.

Tuvieron que pasar décadas (concretamente hasta 1980) para que la RFEF reconociera el fútbol femenino. No sin saber (o quizás sabiéndolo, pero sin atender a los devenires de la historia) que ya hubo en 1914 mujeres pioneras en el campo del fútbol. Las primeras que golpearon un balón de cuero en España. Y lo hicieron un 9 de junio.

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