Es una pena jugar un derbi Sevilla-Betis sin público; pierde su esencia.


Es una pena jugar un derbi Sevilla-Betis sin público; pierde su esencia.

El Sevilla de Lopetegui prosigue con su preparación de cara al reinicio de LaLiga con el esperado derbi del jueves 11 de junio en el Sánchez-Pizjuán. Un derbi atípico, que en esta ocasión se vivirá sin aficionados en las gradas, si bien ayer el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, no descartó la posibilidad de que pueda entrar público a los estadios de fútbol en la fase 3. El precedente, en cualquier caso, no está muy lejano en el tiempo. Sevilla y Betis ya se vieron las caras a puerta cerrada hace trece años, cuando tuvieron que disputar en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe los 33 minutos suspendidos por el botellazo a Juande Ramos en el Villamarín en la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey de 2007.

El 0-1 no se movió y los sevillistas lograron su pase a semifinales. Fue sin duda un capítulo único en la historia de los derbis hispalenses, marcado por la extraña y fría atmósfera de una grada totalmente vacía… justo la antítesis de lo que son estos partidos de la eterna rivalidad. La semana que viene se repetiría la situación en el Sánchez-Pizjuán. En ABC de Sevilla, hemos charlado con el canterano nervionense Alejandro Alfaro, que vivió sobre el césped y con especial incidencia aquel singular duelo en el Coliseum. «Tengo recuerdos curiosos de aquel derbi… ¡Lo que se tardó en preparar todo para jugar sólo media hora! Luego en el campo hubo tiempo incluso para hacer cambios, polémicas y hasta pude meter dos goles que al final no metí. Recuerdo una buena ocasión y otra muy clara que me sacó Contreras. ¡Me dio tiempo a todo! Calenté, jugué, fallé dos goles y me fui al banquillo (risas). La verdad es que hicimos los cambios para parar un poco el partido y aguantar el resultado que teníamos», rememora Alfaro.

Lo que tiene claro el jugador nacido en La Palma del Condado hace 33 años es que «un partido puerta cerrada pierde casi toda la esencia del fútbol. Es un poco triste. Feo. En un derbi… imagínate. Un Sevilla-Betis viene marcado por su ambiente espectacular, por todo lo que se va moviendo en las semanas anteriores. El derbi es un partido especial, con mucho ruido, como siempre digo. Y, claro, si saltas al campo y no escuchas la más mínima voz en la grada, no hay nadie… pues se vuelve todo demasiado frío y resulta más complicado meterte en el partido», asegura el exsevillista.

Alejandro Alfaro, que esta temporada pasó del Hércules al Intercity, sí cree al menos que LaLiga ha acertado de pleno eligiendo el derbi sevillano como gran portada para su vuelta: «Es un partido muy especial e ideal para reanudar la competición. La pena es que sea sin público y eso es algo que estoy seguro que nadie lo quiere. Evidentemente a todos nos gustaría que fuera de otra manera, con el estadio lleno y que todo el mundo pudiera disfrutar al máximo del espectáculo. Pero también hay que ser conscientes de la situación. Hay que jugar un tiempo de esta manera y el futbolista tiene que mentalizarse. Igual que los aficionados, que tendrán que verlo por televisión. Todos tenemos que aguantar un poco. Toca ser responsables y aguantar un poco el tirón. Seguro que si hacemos las cosas bien todo volverá pronto a la normalidad y tanto los jugadores como la afición podremos disfrutar del verdadero fútbol», zanjó.

En cuanto a los sonidos o diálogos de los futbolistas que puedan recogerse en la retransmisión, condicionada por la falta de público, Alfaro tiene su punto de vista: «Todo el mundo va a estar muy ‘controlado’. Cualquier cosa que se diga se va a escuchar en el campo o lo va a recoger una cámara. Con el ruido de la grada se disimula todo, pero ahora sin público… se complica la cosa, también para los entrenadores y los del banquillo. Eso sí, en la retransmisión de la televisión se puede disimular todo bastante. Depende también del comentarista, de su énfasis, etc. En la tele no tenemos constancia realmente de todo lo que de verdad se vive y se escucha dentro del terreno de juego».

«Ojalá se mire a la cantera».

El canterano, que en 2011 fue traspasado por el Sevilla al Mallorca, ve al conjunto de Lopetegui plenamente capacitado para alcanzar sus retos en este tramo final de temporada: «Al Sevilla lo veo bien. Bastante bien. Un equipo muy regular. Al principio hubo muchos cambios y eso le generó dudas, pero al final, una vez más, el Sevilla sigue estando donde tiene que estar, luchando con los más grandes. Arriba. Ahora llega lo bueno de la temporada, donde se juegan las habichuelas. Esperemos que tengan esa suerte de conseguir los objetivos, de entrar en Champions. El Sevilla debe estar entre los grandes», expresó.

Finalmente, Alejandro Alfaro se mostró a favor de apostar más por la cantera sevillista en un momento que puede ser propicio: «Está claro que esta crisis afecta económicamente. El dinero que se movía hasta ahora en el fútbol se reducirá este año y el que viene. El Sevilla siempre ha sido un club que ha trabajado bien la cantera. Siempre la ha mirado y sacado grandes jugadores. Sí hay que ser conscientes de que cada vez es más complicado dar el salto. Cuando el equipo había estado en Segunda o en Primera sin objetivos tan ambiciosos salían jugadores, pero ahora el que suba tiene que ser top, porque el Sevilla tiene futbolistas en su plantilla que son de nivel mundial, de selecciones… cracks. No es fácil para el canterano abrirse sitio en ese tipo de plantillas donde el nivel es máximo. Pero ojalá se mire a la cantera y haya jugadores preparados para ello. Eso le gustaría también al aficionado. Es bonito ver a los jugadores triunfando en su propio equipo», concluyó.

Más información: ABC SEVILLA.