Esto es otra cosa (2-0).


Esto es otra cosa (2-0).

Hablábamos del hambre de Lainez y Aitor en la crónica de Mendizorroza. Ahora se puede hacer de los once que saltaron al campo. Qué manera de mirar al rival. Al balón. A la portería. Algo había inyectado en sus ojos. Quizás es la ambición. Eso es lo que mostraron. Arrasó el Betis al Valladolid en un inicio para recordar. En 18 minutos ya iba 2-0. Echó al rival del partido. Fuera. Se quedó solo a base de calidad e intensidad. Una mezcla interesante. Pellegrini ha conseguido que los mismos sean diferentes. Este Betis es otra cosa. Es lo que se quiere que sea. A lo que aspira. Lo que debe. Lo que es. Dos partidos, seis puntos. Pleno. Disfruten, que no siempre será así. Pero con serenidad. Segunda jornada. Alavés y Valladolid ya han caído. Y más allá de eso, es el Betis lo que ha cambiado. Para bien. Para generar una ilusión cierta pero prudente.

El Madrid llegará el sábado para tomar el pulso a los verdiblancos. Pero la confianza habita en el Villamarín. Y el manejo de los partidos, la inteligencia, la lectura. Con 2-0 no permitió que pasara nada más. Ya sea por su control de pelota, por un doble pivote sensacional o por un portero que para. Marcaron Fekir, de penalti, y William Carvalho, que se dio la mano con Guido Rodríguez para construir la superioridad del Betis, que no es ya líder sólo porque el Granada ha marcado más goles. No ha encajado ninguno y el compromiso sigue intacto. Este Betis es otra cosa. Quedan 36 jornadas.

Porque mayo está lejísimos. Seis puntos figuran hoy en el casillero. Los objetivos ya llegarán. Mientras, el Betis ha empezado por delante del resto. Toda ventaja es bienvenida. Ha superado a dos equipos con los que convive en la foto que cerró la pasada campaña. Los verdiblancos fueron decimoquintos. El Alavés, decimosexto. El Valladolid, decimotercero. La cuestión es que la pinta es otra. Que este Betis da señales de que no competirá ahí esta vez, sino más arriba. Quizás no en el sitio en el que está ahora, pero sí en una zona noble. Es lo que muestra el bloque de Pellegrini, que está sacando de su cualificada plantilla lo que no pudieron conseguir otros. Lee bien las situaciones el chileno. Porque Joaquín no estuvo cómodo por dentro en Vitoria y ayer empezó de extremo derecho, en su sitio natural.

La presión alta del Betis fue sensacional en el arranque. El Valladolid no encontraba el mapa de la salida. Asfixiado, daba pasos atrás, perdía balones y se confinaba en su área. Movía es el esférico con celeridad el Betis. Control y pase, control y pase. De banda a banda. Buscando dónde hacer daño. Y lo hizo. Mano de Óscar Plano que Jaime Latre, irregular en sus apreciaciones, obvió hasta que el VAR le corrigió. Penalti. Disparo fuerte y colocado de Fekir que Roberto intuye pero no detiene.

A la yugular.

El 1-0 no relaja al Betis, que ve debilidad y va a la yugular. Se lesiona Moyano y al Valladolid se le juntan las malas noticias. Fekir es generoso y se la deja a Canales para que dispare desde la frontal, el central Joaquín despeja y la pelota sube y cae algo más lejos. Allí llega William Carvalho pidiendo paso. La engancha con la derecha y Roberto sólo puede lanzarse cuando todos gritan gol. ¡Cómo hubiera sonado el Villamarín con ese tanto! Alegría, felicidad. Minuto 18, el triunfo ya estaba en el bolsillo.

El Valladolid era un guiñapo en manos de un Betis con jerarquía, que ataca en oleadas y que vuelve a encerrar a su rival buscando el tercero. El balón es sólo verdiblanco. Todos buscan el gol. Joaquín y Emerson a veces se pisan la zona. Fekir divide. Canales se multiplica. Álex es un extremo. El que más falla es Borja, algo torpe como pantalla pero muy trabajador. El partido está decidido y el descanso es franqueado con el 2-0. Bartra se viene arriba en una gran jugada y el Valladolid quiere pero sus inquietudes mueren en un fiable Bravo. Guido, Joaquín y Borja casi marcan el tercero. Pero no iba a llegar. El nervio visitante busca recortar y meterse en el partido pero el Betis no iba a permitirlo. Pasaría lo que quería el equipo superior. Minutos para Sanabria y para Paul. El Valladolid ya no estaba y se despedía del partido respetando al ganador. Un Betis que es otra cosa. Una cosa mejor, más fiable, con más sentido. Seis puntos, pero es sólo el inicio.

Más información: ABC SEVILLA.