Huesca – Betis: un equipo con alma (0-2).


Huesca – Betis: un equipo con alma (0-2).

Hizo aflorar nuevas canas a los suyos, puso a prueba la salud cardíaca de la fiel parroquia, provocó que de las alineaciones se pasara a las plegarias, pero todo funcionó para sellar un triunfo tan justo y merecido como necesario. Una obligación que tardó en ejecutarse pero bienvenida sea en esta forma de tensión eterna que se encaminó con el gol de Mandi, se amagó el cierre con la ocasión clarísima que falló Juanmi (véanla porque cualquier narración escrita sonará increíble, ya que lo fue), se complicó la vida con la expulsión de Paul y sentenció con el tanto de Sanabria. Todo en un cuarto de hora final intenso al que se llegó después de mil perdones y en el que se concentró toda la emoción. Ganó el Betis, que se ubica décimo empatado con el octavo y a un punto del séptimo. Mira con optimismo a la Copa y al próximo duelo ante el Celta para dar un salto clave en el cierre de la primera vuelta. El motor del equipo fue el alma. Esa fe inquebrantable para ganar, recuperada gracias al impulso de la juventud que ahora empuja desde la titularidad. Un hambre que se ve de principio a fin, una competencia descubierta para bien del grupo. Se fajó el Betis para ganarle al colista porque no era sencillo dadas las circunstancias y porque no supo llevarse el duelo a su terreno cuando más fácil lo tuvo, pero luego sí se agarró a lo que fue a buscar a la gélida Huesca: un triunfo clave. Y provocó el despido de Míchel.

Sufrir se conjugó Betis muchas veces en esta historia de éxitos emboscados en los sinsabores habituales que es el equipo de Heliópolis. Tocaba ante el colista y la tozuda ruta bética llevaba a una tensión innecesaria porque todo pudo resolverse mucho antes. Pero falló demasiado el grupo verdiblanco en los últimos metros y por esa rendija respiró un Huesca que ha empatado en nueve de sus 18 partidos, con lo que El Alcoraz no fue nunca un paseo militar y menos con seis bajo cero y un césped duro como el cemento por congelación. Ahí sí leyó bien el duelo Pellegrini. Sus hombres se dedicaron a rasear la bola, al pase corto, a las combinaciones rápidas y a llegar a la frontal. Quizás en exceso porque no probaron a Álvaro Fernández las veces que merecía tanta llegada. Miranda y Aitor dieron aire desde la izquierda, Víctor Ruiz era muy solvente atrás y Canales conectaba con todos. Una falta a Loren la lanzaba el cántabro y Sandro despejaba con el codo pegado al cuerpo. Cordero Vega pitó penalti pero le desdijo Pizarro Gómez desde el VAR. Carrerita al monitor y bote neutral. Loren casi marca por raso pero lo evitó Siovas, Paul sorprendía por su buen nivel y su despliegue físico y el delantero marbellí volvía a tenerla, tras centro del marfileño, poco antes del descanso. Todo el mundo cantó gol pero se fue por muy poquito.

Reflexionaba el Betis lamentando de nuevo acumular ocasiones sin mover el marcador, como en el derbi. Canales y Fekir se buscan en el inicio de la segunda mitad, cuando el Betis quiere dar un pase pero no lo acaba de ejecutar. Paul ve la primera amarilla. La entrada de Borja García revitaliza al Huesca, que responde más. Aitor corre tras gran asistencia de Canales pero su poca pericia con la zurda le facilita el corte a Pulido. Se llega a una fase extraña. El Betis cambia su plan, se repliega más y busca ataques pausados cuando los espacios se abren o balones directos por el centro. Se sortea un desenlace y ahí es Emerson quien combina con Fekir y la cuelga al primer palo tras un córner. Por ahí aparece en plan nueve matador la cabeza de Mandi para adelantarse a todos y cantar gol.

El 0-1 iba a desatar una tormenta en el partido. Pellegrini mete a Rodri y Juammi y el malagueño llama al protagonismo en su primera acción. Balón regalado tras varios rechaces y disparo alto, altísimo desde el área pequeña con todo para marcar. Del 0-2 a la inquietud. Expulsado Paul, sale Sidnei por Canales y toca echarse atrás para mantener la renta. El Huesca se va arriba con todo en su desesperación. La calma la pone Bravo, siempre bien situado. Y la sentencia, Sanabria tras una carrera de Fekir y un centro de lujo. Ahí se acaba el duelo, al fin. Adiós a los temores del frío oscense con tres cálidos puntos gestados por un equipo con alma.

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