La Champions más segura contra el coronavirus: las medidas, los tests y las precauciones que se tomarán en Lisboa.


La Champions más segura contra el coronavirus: las medidas, los tests y las precauciones que se tomarán en Lisboa.

Este fin de semana regresa la Champions League tras el parón por el coronavrus y Lisboa será la encargada de acoger las ‘finales a 8’, el nuevo formato que arrancará una vez se definan las eliminatorias de octavos que aún quedan por disputarse.

La ciudad portuguesa será el centro de operaciones de la competición más importante a nivel de clubes y en la que los equipos españoles, con el Atlético ya clasificado para cuartos, a la espera de que Madrid y Barcelona hagan lo propio, buscarán la gloria continental.

Una edición atípica en formato y fechas y que contará con estrictas medidas de seguridad para prevenir el contagio de coronavirus.

Test antes de viajar y durante la competición.

Los equipos deberán someterse a pruebas PCR antes de viajar a Lisboa para asegurarse de que no hay ningún positivo en la expedición. Además, volverán a pasar por test una vez que ya estén en la ciudad portuguesa, antes de cada partido.

Todo el personal necesario para el desarrollo de las concentraciones, chóferes, recepcionistas de hoteles, camareros y otros miembros del staff serán exactamente los mismos durante los 17 días que dure la competición, hasta la final del 23 de agosto. Todos se someterán a pruebas diarias para garantizar que no hay casos positivos.

En caso de detectarse algún positivo se le aislará inmediatamente y se avisará a las autoridades sanitarias pertinentes.

Límites de personal en los clubes.

Sólo se permitirán 55 personas en cada expedición de cada club. De ese total, 45 podrán estar en el terreno de juego, banquillos y primeras filas de grada: 23 jugadores, 8 hombres del cuerpo técnico, 7 oficiales del equipo y otras 7 personas del club. Las 10 restantes, estarán destinadas a las partes más altas de la grada.

Horarios de llegada distintos y sin apretones de manos.

Los dos equipos que jueguen en cada fase deberán llegar al estadio en horarios diferentes para no coincidir en los pasillos. Asimismo, no se juntarán en el túnel de vestuarios como es habitual, donde esperan a que se les dé permiso para entrar al campo sino que accederán al césped directamente. Lo harán sin compañía de los habituales niños y tampoco habrá ningún tipo de ceremonia como acostumbra la UEFA en sus competiciones.

No se permitirán los apretones de manos con los rivales ni el cuadro arbitral, aunque sí habrá sorteo con moneda y se podrán intercambiar banderines.

De igual forma, se dispondrá de dos salas para los pertinentes test antidopaje, cuando lo habitual es una, para garantizar así la distancia social.

Una distancia que habrá que mantener en todo momento en banquillos y gradas donde no será obligatorio el uso de mascarilla pero sí sentarse separados.

La mascarilla deberán llevarla sin excepción en los desplazamientos donde por exigencia de la UEFA tendrán que tener acceso a gel hidroalcólico.

Con esta serie de medidas, el máximo organismo del fútbol europeo pretende que la fase final de la Champions se desarrolle sin percances ni contagios y darle a la competición, aun con formato atípico, el prestigio que merece.

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