La legión de futbolistas cazados saltándose el confinamiento.


La legión de futbolistas cazados saltándose el confinamiento.

La bromita de Rudy Gobert manoseando los micrófonos de los periodistas cuando el Covid-19 ya mostraba su cara más letal en China y Europa terminó pasando factura al francés, convertido días después en el primer jugador de la NBA contagiado por el virus. «Desearía haber tomado esto más en serio, y espero que todos lo hagan», se lamentó el pívot de los Utah Jazz en un vídeo de disculpa en el que instaba, especialmente a los deportistas, a adoptar las precauciones para evitar la propagación de la pandemia.

Mismo mensaje de prudencia reiterado machaconamente por las autoridades sanitarias de todo el mundo y caído en saco roto en el caso de algunos futbolistas jóvenes con ganas de fiesta que han parecido empeñarse en confirmar la imagen de «niños caprichosos y egoístas» que transmiten a parte de la sociedad. Pero no solo críos en busca de una aventura desafiaron el confinamiento, también veteranos se han saltado las reglas y han terminado «cazados» para sonrojo de sus clubes. Futbolistas que debían dar ejemplo a sus ídolos pillados de juerga en el peor momento. Una amplia nómina rematada con la figura de un «entrenador rebelde», José Mourinho, afeado por el Tottenham después de ser pillado en un parque de Londres junto a tres componentes de su plantilla.

La Bundesliga no se libra.
La disciplina alemana no amedrentó a Amine Harit, jugador marroquí del Schalke que fue cazado por la en un bar en el que, según afirmó, se encontraba «porque se había agobiado en casa». Una escapada que le ha costado 100.000 euros de multa por parte de su club. Jerome Boateng, central del Bayern Múnich, también fue sancionado por su equipo tras saltarse el confinamiento decretado por las autoridades sanitarias. El jugador fue descubierto al perder el control de su coche y acabar topando con el guardarraíl de una autovía.

El lunar de un capitán.
Los futbolistas son el espejo en el que se miran miles de niños y su conducta es un modelo a seguir para ellos. En el caso de los capitanes, el poder de influencia y atracción resulta aún mucho mayor, por eso uno de los jugadores «rebeldes» más criticados ha sido el inglés Jack Grealish, del Aston Villa. Portador del brazalete en el conjunto de la ciudad de Birmingham, el centrocampista fue descubierto regateando la cuarentena porque sufrió un accidente de tráfico cuando iba de fiesta con un amigo. Para su mayor vergüenza, poco antes había publicado un vídeo en las redes sociales instando a los ciudadanos a quedarse en casa.

Castigos en la Premier.
Futbolistas destacados de la Premier inglesa no han sido, ni mucho menos, el mejor ejemplo en esta época de confinamiento. Las salidas y celebraciones de varios de ellos para matar el tiempo han acabado en escándalos como el del internacional Kyle Walker, sancionado por el Manchester City por organizar una fiesta en su domicilio con presencia de prostitutas. Curiosamente, y como en el caso de Jack Grealish, Walter había instado en las redes sociales a seguir las directrices del Gobierno sobre el distanciamiento social quedándose en casa. Otros, como el joven y prometedor Mason Mount (Chelsea) y Declan Rice (West Ham) fueron sorprendidos jugando al fútbol en un parque londinense.

Doblete en el Celta.
La Liga española tampoco se ha salvado de los «díscolos» en época de confinamiento. El Celta ha tenido doblete con los casos de Pione Sisto y Smolov, dos jugadores de su plantilla que abandonaron su casa no para irse de fiesta, pero sí para volver a sus países para estar con los suyos. El primero atravesó Europa y viajó 3.000 kilómetros en coche hasta Dinamarca, mientras que el segundo se montó en un avión para estar junto a su familia. El club gallego ha aplicado a ambos su régimen interno.

Escapada de Neymar a la playa.
La añoranza de la familia en los días de soledad en casa generó una desbandaba en el PSG, que autorizó a jugadores como Keylor Navas, Cavani, Thiago Silva o Neymar para que recurrieran a vuelos privados y regresaran a sus país. Sin embargo, en el caso del delantero brasileño, las imágenes que publicó en las redes jugando al fútbol en la playa provocaron el enfado y la indignación de los aficionados del conjunto parisino.

Fiesta en un hotel de Belgrado.
El internacional Aleksandar Prijovic ha sido sancionado por las autoridades serbias con tres meses de arresto domiciliario por saltarse el confinamiento en Belgrado para acudir a una fiesta a un hotel en compañía de una veintena de personas. Un aviso para el madridista Jovic, que viajó a su país con permiso de su equipo, pero que generó un enorme revuelo al ser visto en la calle junto a su pareja saltándose el confinamiento decretado por el Gobierno. La Fiscalía de Belgrado pidió a la Policía presentar una denuncia penal contra el futbolista blanco.

El entrenador da mal ejemplo.
Un entrenador de prestigio como Mourinho tampoco ha sido el mejor ejemplo para los aficionados ni para sus propios jugadores. «Reconozco que mis acciones no se ajustaron al protocolo y que solo debemos tener contacto con miembros de nuestra vivienda», afirmó el portugués en un comunicado a modo de disculpa después de saltarse el confinamiento junto a tres de futbolistas del Tottenham (Tanguy Ndombélé, Davinson Sánchez y Ryan Sessegnon) para realizar una sesión de trabajo en un parque de Londres. Una iniciativa que afeó su propio club y que desencadenó las disculpas del portugués.

Más información: ABC.