La remera Sandra Piñeiro relata en su libro ‘Remando en la oscuridad’ su lucha contra la anorexia.


La remera Sandra Piñeiro relata en su libro ‘Remando en la oscuridad’ su lucha contra la anorexia.

Ha sido su ciaboga más difícil. La remera gallega Sandra Piñeiro cuenta en su libro ‘Remando en la oscuridad’ cómo cayó en la anorexia que le llevó a perder 15 kilos y a sufrir una auténtica tortura.

En el libro, que se ha publicado gracias a una campaña de ‘crowfunding’, plasma sus sentimientos, emociones y situaciones a las que se ha enfrentado luchando contra esta enfermedad. La obra, dirigida a todas las personas que padecen esta enfermedad y a las personas que la rodean, recoge fragmentos de su experiencia para darle visibilidad y romper el tabú de los que juzgan este trastorno de forma inapropiada.

«Es molesto que siga existiendo el distorsionado estereotipo que resume la anorexia en cuerpos esqueléticos que se perciben gordos y hacen lo posible por estar delgados. No es comer o dejar de comer, tampoco es tu cuerpo; es tu cabeza enfrentándose a la realidad y queriendo que sientas dolor cada segundo que pasa para sentirte satisfecho contigo mismo ante tu perfeccionismo», señala Piñerio.

«Yo sólo quería ser la mejor en lo que hacía y esta obsesión me mataba lentamente. Cuando decidí contar mi problema, me vi atacada ante miradas incrédulas, como si mi caso fuese extraño y aislado. Esto me hizo sentir incomprendida. ¿Cómo era posible que una deportista tenga un TCA (Trastorno de la Conducta Alimenticia)? Si somos la representación de ‘mens sana in corpore sano’, decían», continúa la remera.

Piñeiro practica este deporte desde pequeña, primero en Boiro (A Coruña) y desde 2018 asentada en el club de Orio. En 2019 y 2020 las chicas de la trainera amarilla ganaron la Liga Euskotren y las Banderas de La Concha y fue precisamente entonces cuando se hizo viral la imagen de Piñeiro remando con una sola pala porque se le había roto el tolete en una ciaboga.

«Mis analíticas eran pésimas, pero en el momento en el que iba en declive no podía parar esa forma de actuar», recuerda. «Trabajando y, gracias al club, a los médicos, la nutricionista, la psicóloga se pudo redireccionar esa conducta y al mismo tiempo no dejar el remo» aunque el tratamiento continúa porque salir de la anorexia es un «proceso largo», asegura.

Más información: NIUS.