La revolución de los estadios españoles: una modernización de 1.700 millones.


La revolución de los estadios españoles: una modernización de 1.700 millones.

El 6 de julio de 1966 es una de las fechas más importantes de la historia del fútbol español. Aquel día, el Congreso de la FIFA decidió elegir a España como sede del Mundial de 1982, una designación que sirvió para que los principales estadios de fútbol del país, en su gran mayoría anticuados, fueran reformados y modernizados para acoger el mayor evento del fútbol mundial. Cinco décadas después, sin necesidad de que haya un Mundial o una Eurocopa como aliciente, el fútbol español está experimentado un proceso similar. Los datos son contundentes: en los seis últimos años, desde la inauguración del nuevo San Mamés, los clubes que actualmente compiten en Primera han invertido o comprometido alrededor de 1.700 millones de euros en la reforma de sus estadios o, en el caso del Athletic, en la construcción de uno nuevo.

Sólo hay tres clubes en Primera que no hayan acometido inversiones de calado y los tres por buenas razones: el Espanyol inauguró en 2009 su nuevo estadio, el Valencia tiene paralizado desde hace años el Nuevo Mestalla y el Mallorca mantiene un litigio por los terrenos del antiguo Lluís Sitjar que le impide afrontar la necesaria reforma de Son Moix. Todos los demás, en mayor o menos medida -desde los 475 millones de euros que costará la reforma del Bernabéu hasta el millón gastado este verano por el Granada-, han acometido reformas para modernizar sus instalaciones.

Se mezclan muchos motivos de diferente naturaleza para explicar este fenómeno, pero el principal, claro está, es el económico. El nuevo reparto de derechos televisivos, aprobado mediante el Real Decreto Ley 5/2015 ha deparado una situación económica inédita en el fútbol español. Hace una década era impensable que clubes como el Levante, el Valladolid o el Eibar pudieran gastarse más de 20 millones de euros en mejorar sus estadios. O que el Real Madrid y el Barcelona planearan remodelaciones integrales de más de 400 millones. «El momento de invertir en nuestra casa era ahora. No sabemos lo que pasará en el futuro, el maná de la televisión se puede acabar, pero ahora sabemos que podemos pagar una reforma para varias décadas y por eso lo hacemos», explica a este periódico un directivo de un club modesto de LaLiga.

Los criterios de reparto de derechos televisivos también han animado a los clubes a ampliar su aforo. Parte del dinero se divide entre los 20 clubes en función de su recaudación por abonos y taquilla, por lo que cuantos más asientos tenga el estadio, más posibilidades tiene el club de llevarse un mayor pedazo de la tarta. En estos seis últimos años, los 20 estadios de LaLiga han incrementado -o prevén hacerlo- su capacidad en unos 81.000 espectadores, un 16’2% más. El Villarreal es el único club que ha reducido su aforo. Eibar, Leganés, Athletic, Real Sociedad, Alavés, Atlético y Osasuna, en cambio, han aumentado o aumentarán su aforo de manera considerable, entre un 25% y un 63%

También a raíz del Real Decreto Ley, LaLiga aprobó un reglamento de retransmisión televisiva que fija una serie de exigencias que los estadios deben cumplir, lo que les obliga a hacer ciertas reformas. «Algunas son de una significativa envergadura y afectan a muchos tipos: construcción de nuevas posiciones de cámara, aumento de los niveles y mejora de las infraestructuras de iluminación, mejora de las condiciones del terreno de juego, mejora de las instalaciones de prensa…», explica Sergio Sánchez, responsable de Producción Audiovisual de LaLiga. La obligación de cumplir con estas exigencias -sumadas a algunas en materia de seguridad- anima a los clubes a afrontar reformas más ambiciosas. Osasuna, por ejemplo, decidió este año realizar una reforma integral de 16 millones de euros en lugar de destinar 7,5 a cumplir con esas exigencias mínimas.

Pero si algo llama la atención de este boom de inversiones en los estadios es su tipología. A excepción de San Mamés y el caso particular del Metropolitano, todos los clubes han optado por reformar sus viejos estadios en lugar de construir uno nuevo sin que eso sea, necesariamente, más barato. «El estadio nuevo te permite empezar de cero, pero tienes que buscar un nuevo suelo, que es muy difícil de encontrar en las ciudades actualmente con esas exigencias de tamaño y pensando en que tenga buenas conexiones con el transporte público», explica Mark Fenwick, del estudio Fenwick Iribarren, arquitecto, entre otros, del Nuevo Mestalla, de Cornellà-El Prat y de tres de los estadios del Mundial de Qatar.

Al factor meramente urbanístico se une también el sentimental: es difícil pensar en que el Madrid juegue lejos de Chamartín o que el Sevilla lo haga fuera de Nervión, por poner dos ejemplos. «El Madrid podría haber hecho en Valdebebas un estadio más potente, pero han tomado la decisión reformar el Bernabéu porque está en un lugar histórico y emotivo. Un estadio es prácticamente una catedral de la ciudad, y las catedrales se hacen dentro de las ciudades, no fuera», añade Fenwick, que también pone el acento en la nueva concepción de los estadios como espacios comerciales, sociales y de ocio que trascienden su cometido original, acoger un partido de fútbol cada dos semanas.

El Madrid podría haber hecho en Valdebebas un estadio más potente, pero han tomado la decisión reformar el Bernabéu porque está en un lugar histórico y emotivo.

Y todo esto no ha hecho más que comenzar. Además de las reformas ya presupuestas pero no ejecutadas (Bernabéu, Camp Nou, Mendizorroza…), hay clubes con proyectos en fase de estudio más ambiciosos que los realizados hasta ahora. El Sevilla planifica elevar su inversión en el Sánchez-Pizjuán hasta los 100 millones de euros, el Betis quiere reformar la grada de preferencia del Villamarín por 25 millones y el Mallorca pretende darle un lavado de cara completo a Son Moix cuando le sea posible. Así seguirá siendo mientras dure el maná de la televisión. Y, en el horizonte, la opción de que España acoja el Mundial de 2030 y este proceso se cierre como lo hizo en 1982.

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