María Torres, primera campeona del mundo española de kumite: «Cuando no tenga para el pan, tendré que dejarlo».


María Torres, primera campeona del mundo española de kumite: «Cuando no tenga para el pan, tendré que dejarlo».

María Torres (Málaga, 1997) logró el pasado mes de noviembre lo que ninguna mujer española había logrado: proclamarse campeona del mundo de karate en kumite, es decir, en combate. Otro techo roto por el deporte femenino español, que además en su caso fue una revancha: unos meses antes se había quedado fuera de los Juegos Olímpicos de Tokio en un combate que, en sus palabras, fue surrealista por la actuación de los jueces.

Pese a ser un referente y una pionera, su futuro es incierto. La situación que atraviesa el karate, descartado en el programa olímpico de París 2024, hace que pese a ser una punta de lanza en el momento no tenga garantizado su futuro profesional en el deporte. Si no, ella tiene muy claro que acabará enseñando a niños, que para algo quiere ser (y de hecho, ya lo es) maestra y entrenadora.

El mejor apoyo, tanto dentro como fuera del tatami, es el de su padre, el varias veces campeón de España Eusebio Torres.

María Torres, malagueña y primera campeona española de kumite femenino. ¿Qué supone ser una pionera?

Es increíble. Todavía me cuesta creérmelo, es inexplicable. Aparte de eso, ser campeona del mundo y haber conseguido el objetivo desde que era pequeñita es una locura.

Para los profanos (y para google?: ¿cuál es la diferencia entre kata y kumite?
La kata son movimientos al aire como si estuvieras contra un adversario imaginario y kumite es combate real contra un adversario, con tiempo determinado en este caso de tres minutos a tiempo parado y un sistema de puntuación también establecido.

¿Eso significa que los que hacen kumite se entrenan usando el sistema de kata?
Cuando eres más pequeña, a nivel técnico, sí vienen bien las katas, pero cuando llegas a un grado más profesional buscas de otra manera afinar la técnica. Depende de cada sistema de entrenamiento y cada sensei, algunos hacen katas, otros no.

Centrándonos en usted, su 2021 fue un año nada normal. Llegaba al clasificatorio para Tokio como una de las grandes promesas y en el último momento se fastidió. ¿Cuánto tiempo le estuvo dando vueltas?
Lo acabas de decir y se me han puesto los pelos de punta de recordarlo. Para mi, sin duda alguna, ha sido la peor experiencia de mi vida en una competición. Y eso que he perdido muchas veces, en Europeos y Mundiales. No era la primera vez que perdía, pero la manera en la que pasó, todo lo que me había esforzado… Sé que todas las de la categoría nos esforzamos muchísimo y todos los países vamos a tope, eso lo sé. Pero todo el empeño que le puse… Me encontraba genial. Si te digo que estaba casi mejor en el Preolímpico que en el Mundial… Llegar al combate ganando sobrada, aunque quede mal que lo diga, por puntuación de los árbitros iba 2-0 y que en los últimos segundos me caiga y le den tres puntos a ella… Es lo más surrealista que me ha pasado en mi carrera.

El deporte siempre da la oportunidad de revancha: meses después llega al Mundial y se cruza con la misma rival que le dejó fuera de Tokio 2020. ¿Cómo fueron esos meses y, sobre todo, ese Mundial?

Después del preolímpico yo estaba muy triste y desmotivada. La temporada había sido muy larga. Yo había estado luchando la plaza por el preolímpico con otra compañera y psicológicamente fue durísimo. Estos dos o tres últimos años fueron muy duros. Yo necesitaba descansar, así que tuve un mes de vacaciones y a partir de ahí me dije: ‘Voy a ir a mi primer Mundial y solo me conformo con el oro’. Y desde ahí en julio ya lo decía en todas las entrevistas: ‘Me da igual lo que me haya pasado, yo solo me conformo con el oro’. Sabiendo que nunca había ido a un Mundial, pero conseguí motivarme y levantarme cada día pensando que tenía que ir a muerte en todos los sentidos: nutrición, preparación física, técnica, táctica, psicológicamente… Quería que todo estuviese perfecto. Y así lo hice.

Una vez que llega la fecha, te dices: ‘sí, solo te conformas con el oro pero es muy difícil y no depende solo de ti’. Todo el mundo me lo dice, que si sabía que iba a ser campeona del mundo, y sí, yo había trabajado para serlo, pero he sido la primera y eso es porque había muchas antes que no pudieron. Eso eran palabras mayores. Ya en el Mundial me encontraba muy bien, muy segura a nivel psicológico mucho más madura.

Lo que pasó en el Preolímpico me ayudó a madurar, a que no me pasaran otra vez los mismos errores. Tenía muy claro que era ir combate a combate. En ningún momento pensé en la semifinal o la final, pero una vez que te ves pasando de rondas y que llegas al penúltimo combate. Y en ese me enfrenté a la kazaja (Sofya Berultseva), con la que había perdido siempre. Es la única rival a la que no había logrado ganar antes. Me dije: ‘Mira, María, esta es la tuya’. Y lo había entrenado mucho con mi padre, porque sabía que nos podíamos cruzar con ella en la lucha por las medallas, solemos ser siempre las mismas más o menos. Había preparado mucho ese combate, estaba enchufadísima. Y eso que me remontó, estaba todo el rato quejándose… Ella estaba nerviosa, no estaba como siempre. Sabía que lo tenía que aprovechar como fuera y así fue.

Y en la final me dije que no sabía cuántas veces iba a estar en una final de un campeonato del mundo, así que salí con todo. Me había planteado todas las situaciones (empezar perdiendo y remontar, empezar ganando y tener que aguantar…), pero en mi cabeza no estaba perder. Si salgo, lo doy todo y me gana la otra porque es mejor, no pasa nada, pero en mi mente no lo pensaba. Psicológicamente estaba yo muy fuerte. Me salieron las cosas que había trabajado, así que fue un campeonato que me salió perfecto.

Hablaba de su padre Eusebio, su entrenador, que es toda una leyenda en el karate español. ¿Le da más caña por ser su padre?
Cuando era pequeña no era consciente de lo que tenía a mi lado, pero cuando he crecido y madurado me he dado cuenta de que es una pasada entrenar con él. Aparte de que él me conoce mejor que nadie, en competición, entrenando y en estudio de las rivales es muy inteligente. Sabe cuándo va a pasar cada cosa exacta. Para mi es un lujo. ¿Si me aprieta más? Bueno… un poquito (risas). Nosotros diferenciamos mucho la casa del tatami, pero claro, a veces es inevitable. Por ejemplo, que me levante un día y no me apetezca ir a entrenar no es lo mismo si tu entrenador está ahí y te dice: ‘Eh, vámonos al tatami’. No puedo escaquearme (risas). Sí me aprieta, claro. Si no hubiera sido mi padre y entrenador, yo no estaría aquí. Una de las principales motivaciones que tuve en junio fue él. Me dijo que no pasaba nada, que era un campeonato más y había que seguir si me seguía mereciendo la pena, y si no, a otra cosa. Es mi principal apoyo y donde mejor tengo para motivarme y seguir adelante.

El karate atraviesa una situación surrealista: después de hacerse olímpico en Tokio lo eliminan en París para poner, con todos mis respetos, el breakdance.
El problema no es que sustituyan un deporte por otro, porque aún quedan huecos. El asunto es que cada comité organizador puede elegir cinco deportes y en París 2024 han elegido cuatro. ¿Por qué no eligen un deporte que ya ha sido olímpico y que ha salido genial? Yo creo que ha sido a nivel político, que difícilmente vamos a poder llegar nosotros.

En su caso, además, es un problema económico: al no haber sido olímpica ya no cumple las condiciones para recibir la beca ADO. ¿Qué está haciendo para ganarse el pan y, además, seguir entrenándose como deportista de élite?
Soy graduada en actividades físicas y ciencias del deporte y hago entrenamientos personales y doy algunas clases de karate, pero estamos buscando ayudas. Mi ciudad, Málaga, y la diputación me están ayudando bastante a que pueda seguir con mi vida deportiva sin privarme de horas de entrenamiento o descanso para trabajar, que tengo 24 años y quiero seguir dedicándome a ello.

Pero, como tú dices, en el momento que no tenga para el pan, tendré que dejarlo a un lado. Necesitamos agua, comido, luz, piso… Es un poco duro que un deportista de alto rendimiento o élite tenga que estar así, pero es lo que conlleva el movimiento olímpico. Hasta ahora el karate ha pegado un subidón en ayudas, becas, licencias y demás, y ahora estamos luchando para que no dé un bajón y podamos seguir en la élite mundial.

¿Ha recibido más llamadas de lo normal desde que es campeona del mundo? La mía es una, está claro.
(Risas) Sí, claro, he recibido muchos mensajes. He recibido más felicitaciones ahora que ánimo cuando perdí el preolímpico, pero bueno, yo estoy agradecida igualmente con las personas que se están preocupando por hacerme una entrevista, por darme visibilidad y ayudarme. Esto es así: si el Barça o el Madrid no ganaran LaLiga o la Champions, no saldrían. Si María Torres no gana un Mundial, no saldría. Así es el deporte minoritario y no me importa, sinceramente. Yo estoy feliz y contenta de que me feliciten y me hagan entrevistas.

En España se reconoce el karate por dos nombres: Sandra Sánchez y Damián Quintero. ¿Nota que ellos, especialmente Sandra en el caso del karate femenino, se lleva todo el foco y que usted también podría tener?

En su caso, además, es un problema económico: al no haber sido olímpica ya no cumple las condiciones para recibir la beca ADO. ¿Qué está haciendo para ganarse el pan y, además, seguir entrenándose como deportista de élite?
Soy graduada en actividades físicas y ciencias del deporte y hago entrenamientos personales y doy algunas clases de karate, pero estamos buscando ayudas. Mi ciudad, Málaga, y la diputación me están ayudando bastante a que pueda seguir con mi vida deportiva sin privarme de horas de entrenamiento o descanso para trabajar, que tengo 24 años y quiero seguir dedicándome a ello.

Pero, como tú dices, en el momento que no tenga para el pan, tendré que dejarlo a un lado. Necesitamos agua, comido, luz, piso… Es un poco duro que un deportista de alto rendimiento o élite tenga que estar así, pero es lo que conlleva el movimiento olímpico. Hasta ahora el karate ha pegado un subidón en ayudas, becas, licencias y demás, y ahora estamos luchando para que no dé un bajón y podamos seguir en la élite mundial.

¿Ha recibido más llamadas de lo normal desde que es campeona del mundo? La mía es una, está claro.
(Risas) Sí, claro, he recibido muchos mensajes. He recibido más felicitaciones ahora que ánimo cuando perdí el preolímpico, pero bueno, yo estoy agradecida igualmente con las personas que se están preocupando por hacerme una entrevista, por darme visibilidad y ayudarme. Esto es así: si el Barça o el Madrid no ganaran LaLiga o la Champions, no saldrían. Si María Torres no gana un Mundial, no saldría. Así es el deporte minoritario y no me importa, sinceramente. Yo estoy feliz y contenta de que me feliciten y me hagan entrevistas.

En España se reconoce el karate por dos nombres: Sandra Sánchez y Damián Quintero. ¿Nota que ellos, especialmente Sandra en el caso del karate femenino, se lleva todo el foco y que usted también podría tener?

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