Opiniones políticas y sociales, deportistas con libertad y voz.


Opiniones políticas y sociales, deportistas con libertad y voz.

El pasaje inaceptable de racismo que brota de nuevo en Estados Unidos por la muerte de George Floyd ha sacudido la conciencia de los deportistas. Enseñan su alma las estrellas que amasan millones y viven de costumbre tan lejos del día a día de la calle. Entre el domingo y el lunes se produjo una cascada de mensajes intensos en contra de la discriminación racial. Desde Michael Jordan, quien nunca se pronunció en cuestiones políticas o sociales durante su ciclo en los Chicago Bulls, a Lewis Hamilton, el icono de la Fórmula 1, quien activó a sus silentes compañeros después de asegurar que su deporte «está dominado por blancos». Los deportistas han dejado atrás épocas oscuras en las que mostrar ideología o reivindicar derechos civiles suponía una rareza. Todo ha cambiado con el flujo de las redes sociales.

Antes de que Tommie Smith y John Carlos levantasen el puño con un guante negro en los Juegos de México 68 en protesta por la equidad de los afroamericanos en Estados Unidos, Jesse Owens había silenciado en los Juegos de Berlín 36 la propaganda racista de la supremacía aria que preconizaba Hitler. Ellos fueron los precursores en el deporte al reclamar el cambio de una realidad enquistada en según qué lugares de Estados Unidos desde la abolición de la esclavitud.

La huella del guante negro es hoy internet. Por ese vehículo transmisor habló ayer Hamilton: « Algunos de ustedes que son grandes estrellas pero se quedan callados ante la injusticia…». La réplica de los pilotos de F1 fue instantánea. Carlos Sainz apeló a la igualdad –«todos tenemos la misma sangre»– y a la condena de «cualquier tipo de racismo e injusticia». El australiano Daniel Ricciardo lamentó «esta desgracia» y el monegasco Charles Leclerc comentó que «es nuestra responsabilidad pronunciarnos contra la injusticia. No te calles».

Gestos del fútbol.

Tres futbolistas negros de la Bundesliga pidieron «justicia para Floyd». Achraf y Sandro mostraron su camiseta con esta leyenda y Marcus Thuram, el hijo de Lilian Thuram, se arrodilló tras marcar un gol en un gesto popularizado por el jugador de la NFL Colin Kaepernick. La plantilla del Liverpool campeón de Europa compuso la misma postura en su estadio.

Una corriente de opiniones y gestos que reconcilia a los deportistas con su sociedad. En pocos años se ha pasado del inherente «no comment» a la profusión de voces analizando cualquier materia política en un ejercicio de libertad de expresión.

El fútbol, tan mediatizado, tuvo en Salva Ballesta a uno de sus primeros corresponsales políticos. El exdelantero del Atlético, Málaga, Racing o Valencia y actual entrenador del Algeciras cree que el Celta no lo fichó en su día «por ser facha». «Yo no tengo ideas políticas fijas, pero vas a cualquier país y lo defienden a muerte. Aquí parecemos gilipollas». El temperamental Ballesta tuvo un litigio personal con Oleguer Presas, el central catalán del Barcelona que criticó el funcionamiento de la justicia española por la huelga de hambre del terrorista De Juana Chaos, con 25 asesinatos a la espalda. «Le tengo más respeto a la caca de un perro», dijo Salva sobre Oleguer.

Opiniones que hoy rezuman libres por las redes sociales. A propósito de la crisis del coronavirus, un amplio número de deportistas se han significado. «¿Quién es la lacra aquí?», se preguntó el delantero del Granada Roberto Soldado por los asuntos de las mascarillas no homologadas, los tests chinos y demás. Otro internacional, Álvaro Negredo, aseguró que «no es serio que al Gobierno le hayan colado mascarillas fake». García Calvo llamó «escoria» al vicepresidente Pablo Iglesias. Pepe Reina bendijo la manifestación en coche promovida por Vox. Isco, el jugador del Madrid, le dio al «like» al acrónimo ACAB (All Cayetanos are bastards, todos los Cayetanos son bastardos). Y antes de la pandemia, Fernando Vázquez, el entrenador del Deportivo, manifestó que el pin parental de Vox era «una puta mierda».

«Todo se globaliza».

«Siempre que consideré algo injusto o que me parecía digno de mencionar para bien o para mal, me he pronunciado –cuenta a ABC el exciclista «Purito» Rodríguez–. Ahora todo adquiere una gran dimensión y se globaliza gracias a la inmediatez de internet y las RRSS. Llegas antes y a muchísima más gente. Es la libertad de opinar».

También quedan en el baúl otros sentimientos más pudorosos. Ruth Beitia, oro olímpico en altura, no quiere ni oír hablar de su periplo político en el PP como rival de Miguel Ángel Revilla en Cantabria. Y a Rafa Nadal tampoco le gustaron las etiquetas que le colocaron en Twitter tras su entrevista en ABC («no quiero nueva normalidad, quiero la normalidad de antes»). Su tío Toni lamentó que le tacharan de «facha».

Más información: ABC.