Osasuna – Sevilla: ¿Cuál es el límite de este equipo? (0-2).


Osasuna – Sevilla: ¿Cuál es el límite de este equipo? (0-2).

Mientras que el mundo se reinventa, el Sevilla revienta loque se encuentra en LaLiga. También inventa, y mucho. Lo tiene todo: arte y oficio; chispa y trabajo. Anoche le tocó sufrir a un Osasuna que aún debe estar cansando y aturdido con el empuje nervionense. Si este Sevilla no existiera, habría que inventarlo. Cuando ataca, busca huecos, y cuando defiende, el bloque parece perfilarse en un muro largo y fuerte. Como fuertes son las estadísticas que sigue firmando el Sevilla en este inicio de año 2021. Atentos, para recordar, para apuntar: sólo suma un punto menos a estas alturas que en su mejor temporada; es el segundo equipo que menos goles ha recibido en Europa; es el mejor equipo de la segunda vuelta; es la primera vez que gana cinco partidos seguidos en LaLiga sin recibir un gol; ¡es… el Sevilla! ¡Qué manera de competir! ¡Qué manera de desesperar a los rivales! Tercero en la tabla, y a siete puntos del líder, el Atlético, el Sevilla dio anoche un golpe de esos que marcan la temporada. Con un partido menos, dejó a once puntos al Villarreal, sexto, y a siete a la Real Sociedad, quinto. La locomotora de Nervión es hoy el orgullo de tantos sevillistas que han encontrado en su equipo un mundo de ilusión paralelo a tanta crisis sanitaria, económica y emocional en la maldita era del coronavirus.

El Sevilla es hoy, incluso pocos días después del accidente ante el Borussia Dortmund, esperanza en el vacío. Monchi, que debió comenzar el año como Rey Mago, sigue regalando alegrías, y Lopetegui, calculador y motivador, no quiere límites. ¿Dónde está el final? No se ve. El proyecto de ambición se percibe en cada partido, también anoche, frente a un Osasuna que terminó agachando la mirada ante el asedio rival. Excepto en una primera jugada, en el minuto tres, en la que a punto estuvo de marcar Oier de cabeza tras recibir un buen centro de Rubén García, el partido siempre fue del Sevilla. Los de blanco hicieron lo que quisieron. Después de avisar Munir, con un disparo en el minuto 11, llegaría el primer tanto del partido con una perfecta jugada de estrategia en el lanzamiento de un córner lanzado por Jordán. Mientras que los rojillos se preparaban para defender, Diego Carlos, con un testarazo limpio, pondría el 0-1 en el marcador.

El Osasuna se vino abajo y el Sevilla, con un control absoluto y un trabajo excelso de sus futbolistas en el centro del campo, siguió sintiéndose cómodo, tremendamente superior en el siempre emblemático Estadio El Sadar. Munir inventaba; Óliver miraba al frente; Jordán reinaba; Fernando orientaba… ¿Qué podía salir mal? También la segunda parte fue de color sevillista, esa tonalidad que tienen los grandes, los que demuestran que la única manera de crecer es queriendo más y más. Rumbo fijo. Al reanudarse el encuentro, en una jugada extraordinaria de Fernando, que robó el balón en la medular, que se marchó con velocidad y que puso un pase al hueco, llegaría el segundo y definitivo tanto de la noche navarra. Munir, muy activo, le dio el balón al primer palo a De Jong para que el holandés sentenciara el duelo. Todo lo que vino después fue un quiero y no puedo del Osasuna, siempre, a merced de los guerreros de Lopetegui. El técnico sevillista optó por hacer varios cambios con apenas una diferencia de quince minutos. Con Aleix Vidal y Rakitic, que entraron al terreno de juego en el 65; y En-Nesyri y Papu Gómez, que lo hicieron en el 79, el encuentro se fue diluyendo, tal y como quería el Sevilla. Los futbolistas de Arrasate corrían buscando un algo, un error de los sevillistas, una acción a balón parado que le permitiera activarse. Pero lo único que pasaba era el tiempo, siempre a favor del Sevilla, un grande que se une a la mesa de los poderosos de España, una entidad que anoche, como no podía ser de otra manera, se acordó de uno de los suyos, de un señor, de la primera piedra angular de este Sevilla. Va por usted, don Roberto Alés. Dos años en el corazón.

Más información: ABC SEVILLA.