Real Betis 1-1 Rayo Vallecano: (2005-2022) Joaquín, hilo conductor del éxtasis verdiblanco.


Real Betis 1-1 Rayo Vallecano: (2005-2022) Joaquín, hilo conductor del éxtasis verdiblanco.

Definir en un puñado de líneas lo que significa ser del Betis no es sencillo. Resulta imposible abarcar tanto matiz intenso, es complejo no apagar con tópicos en ese intento descriptivo la inigualable intensidad con la que exhalan pasión cada uno de los poros del bético. Aún más difícil resulta cuando, como es el caso de este extremeño cronista, uno no ha recibido esa orgullosa herencia genética que se transmite ‘de padres a hijos y de abuelos y nietos’. Desde luego, puede ayudar un dato: se trata de un club que ha esperado 17 años para volver a vivir una final y a pesar de ello no ha dejado de ser un grande ni un sólo segundo de su existencia. Y lo seguirá siendo.

En los años en los que el equipo no ha hecho honor a esa grandeza, lo ha suplido su afición, siempre fiel y leal, que este jueves le dedicó un recibimiento de esos que ponen los pelos de punta. Cuando esto es así, sólo es cuestión de tiempo que brote la magia cuando jugadores y aficionados están en plenitud, como es el caso de esta ya inolvidable temporada en la que se resiste a llegar hasta el epílogo en todos los frentes. Dispuesto a saciar a lo grande su hambre de éxitos. Estuvo cerca y se le escapó en 2019, cuando la final se disputaba en su casa del Benito Villamarín; pero se lo impidió el Valencia CF, que acabó levantando ese título en La Palmera. Pero ése es otro de los rasgos característicos del beticismo; aguantar estoicamente a sabiendas de que siempre llega la oportunidad de revancha. Y ha llegado, será el 23 de abril en La Cartuja con el equipo che como último escalón para la gloria.

Será la quinta final de Copa del Rey de la historia del Betis, que buscará sumar otro título a los conquistados en 1977 y en 2005. Para subir el último peldaño de su ilusionante escalera se permitió el lujo de sufrir. Ha dejado en su camino golazos como los de Tello en Alicante, la falta directa de Fekir al Valladolid y el gol olímpico en el derbi de octavos; la goleada en Anoeta o las dos obras de arte en Vallecas; pero para la penúltima pincelada a este inolvidable retrato de su historia puso emoción cinematográfica y reservó el protagonismo a su icónico capitán.

Joaquín salió justo después del zapatazo de Bebé que parecía mandar el partido a la prórroga para tirar escuadra y cartabón en un remate que Canales remató hacia portería y Borja Iglesias remachó hasta La Cartuja. Esto, todo esto, es el Betis. Mereció la pena esperar. 2005-2022. Y el ’17’, a sus 40 años y con una puerta del estadio en su honor, como hilo conductor del éxtasis verdiblanco. El capitán se despedirá de la Copa por la puerta grande.

Más excitación que sobresaltos.

El once del Real Betis fue el de gala pese a las cinco bajas. Pellegrini, como anunció en la previa, apostó por Claudio Bravo en la portería; con defensa de cuatro con Sabaly y Álex Moreno como verticales laterales y con Pezzella-Edgar como sólida pareja en el eje central. Con el ‘poli malo’, el hipercorrector Guido Rodríguez, y el ‘poli bueno’, un William Carvalho que flota con el balón en su poder, que se situaban por delante de la defensa cubriendo las espaldas a una segunda línea plena de talento con Canales, Fekir y Juanmi y con Willian José como referencia más adelantada en detrimento de Borja Iglesias esta vez.

El Rayo Vallecano no era un convidado de piedra y Andoni Iraola quiso dejarlo claro. No en vano, hasta hace pocas semanas era la revelación de la temporada y ya tuvo al Betis contra las cuerdas en Vallecas. A día de hoy está un escalón por debajo y llegaba en una mala racha de resultados, pero su puesta en escena no decepcionó en absoluto, queriendo imprimir un ritmo muy alto, amenazar por bandas -sobre todo por la izquierda con ‘Los García’- tener el balón lo máximo posible moviéndolo con criterio y presionar muy arriba para recuperarlo cuanto antes.

Con todo, la primera ocasión reseñable fue para el Betis, que sorprendió por la derecha en el 5′ con una buena internada y un centro preciso de Sabaly que fue cabeceado en el centro del área por Juanmi. Luca Zidane, con una gran estirada, desvió lo justo el balón. El malagueño volvía al once tras perderse la vuelta contra el Zenit y el derbi y se mostró muy bullicioso, aunque a veces demasiado acelerado en los últimos metros. No era el único, la tensión por lo mucho que había en juego se podía palpar desde el inicio en los 22 contendientes y se traducía en imprecisiones en la entrega.

El Rayo permanecía muy ordenado y el no menos excitado público apenas se levantaba de su asiento con detalles individuales de Carvalho y Fekir, quienes parecen que ponen pegamento en sus botas cuando conducen y protegen la posesión con un eficaz dominio de sus cuerpos. Algo más incómodo Canales, pero igual de desconectados los ‘jugones’ del Betis, con problemas para asociarse con la asiduidad que frecuentan. La única vía posible era tener paciencia, gestionar esa intensidad e intentar amasar posesiones largas para que el reloj corriese e intentar que eso empujase a los vallecanos hacia la precipitación o el error.

El zapatazo de Bebé, un Plan y el arte de Joaquín.

En una de las mejores y más largas secuencias de pases por dentro del Betis, Carvalho acabó abriendo a la izquierda, donde un veloz Álex Moreno se coló como un cohete hasta la cocina de los madrileños -y eso que resbaló en el primer control-, pero se quedó sin campo y Luca Zidane estuvo atento para tapar su disparo en el primer palo. Claudio Bravo atrapó con seguridad el escaso peligro en su área -mayoritariamente balones llovidos- y poco más reseñable sucedió en los ocho minutos que aún restaban para el paso por vestuarios, en un descanso al que se llegó con una igualdad máxima pero sin grandes sobresaltos y, de momento, con la ventaja del Betis intacta.

La segunda parte arrancó con un disparo a la media vuelta de Pathé Ciss que se marchó demasiado arriba y con una internada de Sergi Guardiola desviada a córner por Guido -el delantero visitante reclamó mano, extremo rechazado por el VAR-. Esas dos opciones tuvieron respuesta inmediata no ya por parte del Betis, sino de su afición, jaleando sin parar y a elevadísimos niveles de sonoridad a lo que «en el mundo más quiere». Los suyos le correspondían con mucho temple y con sendos disparos desde la frontal de Carvalho -el más lúcido de los de Pellegrini- que no cogieron portería por poco. Con el paso de los minutos, Iraola metía bazas ofensivas, el Rayo se abría y comenzaban a aparecer huecos donde antes había muros.

En el 72′ llegó la más clara de todas, un chut demasiado centrado de Fekir después de la primera transición rápida que logró montar el cuadro verdiblanco. Zidane, muy seguro, embolsó con seguridad; antes de ver como a Canales también se le iba muy alta otra intentona desde el balcón del área en un Betis que empezaba a llegar con frecuencia cuando, a sólo 10 minutos para el final, un zapatazo desde su casa de Bebé se colaba como un misil en la portería de Bravo e igualaba la eliminatoria.

Justo después del gol, Pellegrini transmitía calma. Tenía… no ya un plan, sino El Plan. Mantenía su orden de sacar a Joaquín, que ya estaba preparado en la banda cuando llegó el 0-1, y Borja Iglesias salió poco después. Ambos fueron decisivos. El capitán, con un majestuoso pase al hueco para el remate de Canales cuando el partido se encaminaba de manera inexorable hacia la prórroga.

Fran García salvó sobre la línea, pero Borja remachó haciendo desatar la locura absoluta en el Benito Villamarín en el 92′. Aún pudieron redondear la fiesta los mismos protagonistas, con el ‘Panda’ asistiendo al portuense, que en un intento de ajustar su disparo al poste la echó fuera. Daba igual. La fiesta era incontenible. El Betis vuelve a una final 17 años después. Y por partida doble, ya que pase lo que pase el día 23 de abril en La Cartuja estará también en la Supercopa de España 2022.

– Ficha técnica:

1 (3)- Real Betis: Claudio Bravo, Sabaly, Pezzella, Edgar, Álex Moreno (Guardado 95′); Guido Rodríguez, William Carvalho; Canales, Fekir, Juanmi (Joaquín 81′) y Willian José (Borja Iglesias 86′).

1 (2)- Rayo Vallecano: Luca Zidane; Balliu, Catena, Mario Suárez (Sylla 78′), Fran García; Óscar, Pathé Ciss (Comesaña 61′); Álvaro García (Kévin Rodrigues 89′), Trejo, Isi Palazón (Nteka 61′); Sergi Guardiola (Bebé 78′).

Árbitro: Martínez Munuera (Comité valenciano). Amonestó al local Willian José y al visitante Balliu.

Goles: 0-1 (80′) Bebé; 1-1 (90+2′) Borja Iglesias.

Incidencias: partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey (1-2 en la ida en Vallecas) disputado en el estadio Benito Villamarín de Sevilla ante 50.916 espectadores. Los dos equipos posaron con el lema #FútbolporlaPaz promovido por la RFEF con motivo de la invasión militar de Rusia en Ucrania.

Más información: ESTADIO DEPORTIVO.