Roglic triunfa por el ridículo de Alaphilippe al levantar los brazos.


Roglic triunfa por el ridículo de Alaphilippe al levantar los brazos.

Pocas veces un campeón del mundo ha hecho semejante ridículo. Y no es ni habitual entre los ciclistas una estampa tan humillante. Julian Alaphilippe estrenó su maillot arcoíris, que tan brillante conquistó en Ímola, con un petardazo sin igual. Levantó los brazos en la línea de meta, atusándose en el esprint para salir guapo en la foto, confiado en su velocidad, dejó de pedalear brazos al aire y perdió la Lieja-Bastoña-Lieja, la decana de las clásicas, frente a Primoz Roglic, el derrotado del Tour, que se llevó así una compensación.

Hay que tirar de hemeroteca (Zabel, Cipollini) para descubrir un momento tan sonrojante en el ciclismo de elite. Venía un cuarteto de estrellas enfilado a la meta de Lieja, Alaphilippe campeón del mundo, Hirschi lleno de trofeos en el otoño ciclista, Pogacar ganador del Tour de Francia, y Roglic, el subcampeón y contendiente hasta la fatídica contrarreloj.

Cuatro figuras y un favorito para adjudicarse la Lieja, Julian Alaphilippe, que había roto la carrera en la Roche aux Faucons como se esperaba. El francés protagonizó el esprint al remontar al esloveno Mohoric, que había llegado desde atrás, rebasó a Hirschi, condenado por una salida de pedal, y no dio opción a Pogacar, el más lento de los cuatro.

Pero no vio o no tuvo en cuenta a Roglic, quien, perseverante, aguantó el esprint hasta el final por la derecha. Alaphilippe creyó que la decana era suya, confiado en su velocidad, mirando a la izquierda, a Hirschi, y tanto se envalentonó que levantó los brazos, extendió su maillot arcoírs para firmar uno de los mayores ridículos de los últimos tiempos.

Roglic le superó claramente según se apreció en la fotofinish que tuvo a los ciclistas durante un rato sin saber si reír o llorar, como si fuera el VAR del fútbol. Cuando Roglic esbozó una sonrisa, el mundo se cayó sobre Alaphilippe.

Más información: ABC.