Sentencia de demolición para el viejo San Siro.


Sentencia de demolición para el viejo San Siro.

Era la Scala del fútbol. Llegó el adiós definitivo al estadio Giuseppe Meazza, llamado también San Siro, símbolo del fútbol italiano y mundial, escenario de algunos de los mejores partidos del fútbol italiano, europeo y mundial. La Comisión regional que vela por el patrimonio cultural lo sentenció ayer: «San Siro no tiene interés cultural, puede ser demolido». En este escenario, inaugurado el 19 de septiembre de 1926, se han jugado partidos de dos campeonatos del mundo (1934 y 1990) y cuatro finales de la Copa de Europa: la última, el 28 de mayo 2016, con la victoria del Real Madrid sobre el Atlético de Madrid, por penaltis. Aquí también perdió el Valencia una final ante el Bayern de Múnich en 2001, que igualmente se decidió por penaltis. Se celebraron también célebres conciertos de música, entre otros, de Bob Dylan, Bob Marley o Bruce Springsteen. Milán se asociaba siempre a tres grandes monumentos: El Duomo, la Scala y San Siro.

En junio de 2019, el presidente del Milán, Paolo Scaroni, hizo el anuncio oficial: «El viejo estadio será demolido y en su lugar, en la misma zona, haremos un nuevo San Siro y habrá nuevas construcciones». El debate sobre el futuro del estadio Giuseppe Meazza, donde juegan Inter y Milán, saltó a la calle porque San Siro ha sido también un símbolo de la capital lombarda. La noticia de su demolición cayó entonces como una bomba entre muchos aficionados. La consideraron como un insulto a la historia. En la capital lombarda, los aficionados al fútbol consideran al Meazza como la Scala del fútbol. Es la referencia no solo de los milanistas e interistas, sino que es visto por los aficionados como una especie de santuario del fútbol que pertenece a todos. Un jugador mito y bandera del Inter, Sandro Mazzola, dijo entonces: «¿Demoler San Siro? ¡Me viene dolor de cabeza!».

La propiedad del estadio San Siro es del ayuntamiento de Milán. Es una práctica habitual en Italia, donde equipos de la serie A juegan en un mismo estadio propiedad del ayuntamiento en capitales como Génova (Sampdoria y Genoa) o Roma (Lazio y Roma). El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, del centro izquierda, no se opuso al proyecto de los dos equipos de la capital, pero para evitar polémicas lo sometió a la consulta de la Comisión Regional del Patrimonio Cultural, el pasado 13 de noviembre. Y ayer llegó la respuesta:el Meazza «no tiene interés cultural y, como tal, está excluido de las disposiciones de protección».

Por tanto, según el Ministerio de Bienes Culturales, San Siro puede ser demolido. Da así un claro apoyo al Inter y al Milán. Frente a quienes consideraban que San Siro no debía ser demolido porque su historia se remonta a 1926, con una ampliación en 1937-1939, el documento de la Comisión regional explica que esa etapa inicial es «completamente residual con respecto a las posteriores intervenciones de adaptación y ampliación, llevadas a cabo en la segunda mitad del siglo XX y, por tanto, no sometidas a las disposiciones, porque no se remontan más de setenta años». En San Siro se hicieron también obras de remodelación en 1953-1955 y 1989-1990 para el campeonato del Mundo. Es decir, no han transcurrido los 70 años para tener eventualmente la consideración de «interés cultural». Incluso después de 2000 se realizaron obras.

Quedará en el recuerdo.

En definitiva, la demolición que hasta ahora solo era una hipótesis, será una realidad. Inter y Milán continuarán compartiendo escenario a pesar de su gran rivalidad. El nuevo estadio tiene un presupuesto de 600 millones de euros, para 60.000 espectadores. Se pretende que no tenga nada que envidiar a las grandes estructuras europeas y americanas. Sin embargo, muchos tifosi de uno y otro equipo aparecen hoy unidos en su desilusión porque pierden su puesto en el viejo San Siro. El cielo será el mismo, pero su casa será diversa y más pequeña. Estará, eso sí, a la vanguardia, con la pretensión de llevar al Inter y Milan a una nueva época. Solo quedarán los recuerdos. Por eso se mantendrá una parte del Meazza, que se convertirá casi como una reliquia, para recuerdo de la nuevas generaciones. Se hará otro San Siro, pero el viejo Meazza, la Scala del fútbol, ya pasó a la historia.

Más información: ABC.