Sevilla – Barcelona: Derroche de facultades (2-0).


Sevilla – Barcelona: Derroche de facultades (2-0).

Competitividad. Pocas palabras definen mejor a un equipo que realiza un derroche de facultades ante cualquier rival. Y es que, desde que llegó Julen Lopetegui al Sevilla, su equipo siempre compite. Da igual la entidad de la competición, del rival o del momento de la temporada en el que se encuentre, el conjunto de Nervión sabes que va a dar la cara. No importan tampoco las bajas por lesión, la carga de partidos o que enfrente esté el mejor jugador del mundo. El Sevilla es un equipo, o un señor equipo. El grupo está por encima de cualquier individualidad y, por ende, eso lo hace un bloque tan complejo y tan dotado de facultades que meterle mano en un terreno de juego es peor que caminar por lava volcánica. Una tortura. Anoche, ante el Barcelona el Sevilla desplegó su adaptabilidad a las situaciones para, dominar en una parte, saber sufrir cerrando espacios en otra, y matar el partido (que no la eliminatoria) en una acción que culminó Rakitic. El 2-0 es un resultado excepcional para el duelo de vuelta de dentro de tres semanas. En medio estará un Borussia Dortmund que habrá tragado mucha saliva al ver el duelo de su rival europeo. Es el respeto que infunde un equipo cuyo derroche de facultades le sitúa en un pedestal del que va a costar mucho bajarles.

Lopetegui no dio ninguna sorpresa en su once, sabedor que el duelo y la opción de tener una final tan cerca obligaba a sacar lo mejor posible dentro de las limitaciones por las bajas. Ambos equipos mostraron credenciales al inicio con una alta presión, intentando impedir la salida cómoda del rival y hacerse rápido con el control del balón. Eso sí, el primero en asustar fue Messi, que remató un gran centro a la espalda de la defensa de Griezmann, pero se encontró con el pie salvador de Bono. Tenía mejores minutos un Barça en el que Dembelé era un dolor de cabeza, atrayendo a muchos hombres y liberando espacios para Messi o Griezmann en la frontal.

No tardó demasiado el Sevilla en sacudirse el dominio y lo concretó un Koundé que sigue dando una master class en cada partido. Tras probar primero con un remate cruzado que salió cerca del poste, a los 25 minutos sí encontró el marco rival con una arrancada colosal. Tras partir desde su campo y combinar con Suso, Fernando le puso en ventaja con una pantalla de protección y el francés, tras tirarle un caño a Umtiti, remató al palo largo para subir el 1-0. Derroche de facultades del galo. El gol sentó bien a un Sevilla que pasó a tener el dominio del encuentro, con el trabajo incomparable de Jordán. Pudo incluso ampliar a ventaja antes del descanso en un remate de Escudero que sacó Ter Stegen.

Tras el paso por vestuarios el Barcelona comenzó a apretar. Si bien En-Nesyri fue el primero en intentarlo, llegó el momento de Messi, que se echó el equipo a la espalda y obligó a Bono a hacer la segunda parada de mérito de la noche. El partido estaba más abierto, para disgusto de Lopetegui, que movió el banquillo para intentar solucionarlo con la entrada de Rekik, De Jong y Munir. Tardó en hacer efecto el remedio, ya que el conjunto azulgrana seguía encomendado a los desbordes de Dembelé por la derecha y al siempre inquietante Messi cuando recibía el balón en la zona central. El buen trabajo de Jordán, Fernando y Rakitic, además del bloque sólido que formó en defensa el Sevilla impedía a los de Koeman encontrar grietas claras en su esquema.

El capitán del Barcelona lo intentó con un remate que se le marchó al lateral y Lopetegui, encarando los últimos diez minutos del partido, metía más piernas y trabajo en el centro del campo quitando a a un inmenso y agotado Jordán para dar entrada a Gudelj y, más tarde, sustituyendo a Suso para introducir en el campo a Óliver Torres. Precisamente el centrocampista extremeño se sacó de la chistera un gran pase para el desmarque en ruptura de Rakitic que, ante Ter Stegen, optó por rematar al primer palo y subir el 2-0 al marcador. Hubo incertidumbre por la posición del croata, pero la imagen dejó claro que estaba bien situado.

El resultado era magnífico y la misión en los cinco minutos restantes más el descuento era que el Barça no descontase. Ahí apareció de nuevo Bono para sacar una buena mano en una falta directa de Messi. Decisivo también el marroquí anoche. El pitido final dejaba un gran resultado para la vuelta que tendrán que corroborar los sevillistas en el Camp Nou. Si el derroche de facultades es como el de ayer, no hay que temer.

Más información: ABC SEVILLA.