«Sube, sube; ya no hay más tiempo».


«Sube, sube; ya no hay más tiempo».

No era la primera vez que salía de su área para irse a la contraria, pero sí fue la primera en la que reventó al rival con un gol en el descuento que descolocó a todos. El grito del entrenador de porteros, José Luis Silva, antes de que Suso sacara el córner en el minuto 93, se escuchó en todo el estadio. «Sube, sube; ya no hay más tiempo», le dijo. También Lopetegui se desgañitó pidiendo que fuera rápido hacia el área de Roberto; Bono ya estaba en camino. El colegiado, Estrada Fernández, aprovechó para mirar el reloj. Quedaban 45 segundos para el final. El entrenador del Valladolid, Sergio González, les pidió a los suyos concentración. Los tres puntos se quedaban en casa. Minuto 93.10. Otra vez, Suso era el encargado de sacar el córner. Esta vez lo hace en largo. Toca el balón De Jong de cabeza y le llega a Óscar Rodríguez, que casi sin ángulo, dispara levemente hacia dentro. Los del Valladolid esperan a que su portero coja el balón sin problemas, pero la confusión es total entre Janko y Jawad, y, el balón da levemente en el palo. En-Nesyri, con buenos reflejos, logra con un buen pase que la jugada siga viva, en el área pequeña; ahí aparece Koundé, que, con un ligero toquecito, le deja el balón perfecto para el que mejor está colocado, ¡Bono! Golazo en el minuto 93:18. Entre la locura de los sevillistas y la incomprensión de los locales, Bono salió a correr dando vueltas mientras se quitaba la camiseta y sus compañeros trataban de pararlo. La locura en forma de gol. El meta vio llegar a José Luis Silva en la banda y hacia fue él para abrazarse. A los pocos segundos ya estaban todos haciendo una piña.

La celebración y las bromas a Bono siguieron durante todo el día de ayer. «El goleador», le decían, y el meta, con mirada reflexiva, apenas sonreía. El meta habló detenidamente por teléfono con su mujer, su padre y su agente, y le quitó importancia al gol, como si fuera una actividad común en su carrera. En la televisión de Marruecos seguían anoche repitiendo el tanto de un portero que este viernes volverá a jugar, en esta ocasión para defender a su país en un encuentro ante Mauritania. Bono, muy tranquilo y sin querer protagonismo en la concentración de su selección, sigue siendo la misma persona que tuvo los sinsabores del fútbol cuando el Atlético de Madrid, su primer club en España, le instó a que se buscara otro equipo. Entonces, y con 22 años, se marchó a probar al Zaragoza, pero tuvo que esperar más de cuatro meses para debutar. La experiencia no fue del todo positiva pues apenas jugó 38 encuentros entre dos temporadas. En Girona encontraría el equilibrio, primero con Pablo Machín; después con Eusebio Sacristán, y, por último, si bien apenas coincidieron unos meses, con un Juan Carlos Unzué al que le debe mucho. «Me dijo que me lo creyera; que tenía que dar el paso mental adecuado, que nadie me había regalado nada, y, si el Sevilla me quería, era por algo», llegó a decir el meta a los medios del club recientemente. Bono, hombre tranquilo e introvertido que pagaría por pasar inadvertido, es el reflejo del carácter de su padre, profesor universitario, y también de su hermano, trabajador en una biblioteca de Marruecos. El portero apenas se inmuta cuando pierde y tampoco se eleva cuando es protagonista. En sus continuas reflexiones está el de cómo seguir mejorando a la par que escucha «música antigua», como él mismo dice para explicar que es poco dado a los sonidos comerciales.

Su experiencia en el Sevilla en la temporada pasada se conoce bien y tiene todos los argumentos para ser un perfecto guion para cualquier plataforma televisiva: de la desesperación en el duelo ante el Cluj que a punto estuvo de costar la eliminación del Sevilla por un error de Bono a la fase final de la Liga Europa en Alemania con el marroquí como estrella. Hoy, Bono es un referente internacional. Ayer, su gol ante el Valladolid en el último suspiro seguía dando la vuelta al mundo. En el diario Olé, de Argentina, titularon con un «¡Sevilla lo empató al final con un gol de su arquero!» para resaltar en el interior que «Bono se vistió de salvador en la visita a Valladolid»; en Caracol TV, en Colombia, se repetía el tanto con el titular de «el guardameta del Sevilla se disfrazó de héroe para darle un punto a su equipo» mientras se recordaba el buen hacer del mítico René Higuita de cara al gol.

El gol de Bono también hizo retrotraerse a los aficionados al fútbol a otros momentos. Si bien los hinchas del Sevilla recordaron nada más acabar el duelo ante el Valladolid, como es lógico, el gol de Palop ante el Shakhtar Donetsk, son varios los porteros que han podido saborear esta extraña sensación y algunos los aficionado que disfrutaron de esta extraña sensación. En cada país donde ha habido uno, lo recordaron anoche tras la proeza de Bono ante el Valladolid. En Italia, las miradas se fueron al 2002, cuando Toldo, concretamente el 9 de octubre, fue capaz de batir a Buffon en el minuto 95. Al igual que en el duelo del Nuevo José Zorrilla, el gol llegó tras el lanzamiento de un córner. En un balón suelto, Toldo, dentro del área pequeña, chutó ante la locura de sus compañeros del Inter y las quejas de los de la Juventus al colegiado, Collina, al entender que podía haber habido falta. Toldo no supo qué hacer y se quedó quieto, inmóvil, mientras Córdoba lo señalaba con el dedo índice de la mano derecha. El partido acabó con empate a uno.

También en Italia tuvieron a bien recordar el gol de Marco Amelia al Partizán en la UEFA. Año 2006, y en una falta lanzada desde la izquierda, Marco Amelia remata a la perfección de cabeza para hacer el definitivo 1-1 en el minuto 87. Lo curioso de este tanto es que, como el mismo Marco Amelia reconoció poco después, hubo compañeros que le dijeron que qué estaba haciendo, que no subiera y se quedara en su portería. El Livorno se llevaría un punto de Partizán en la fase de grupos.

En Holanda, el gol recordado fue el del portero del ADO La Haya Martin Hansen al PSV Eindhoven. El resultado era de 1-2 y en el tiempo de descuento, en el 96, Hansen se sumó al ataque cuando su equipo iba a lanzar una falta lateral. El meta danés, de manera acrobática, golpeo el balón de tacón y empató el partido. Este encuentro se jugó el 11 de agosto de 2015. En Inglaterra, por su parte, el «homenaje» fue para un partido de la Tercera división con el portero del Carlisle United Jimmy Glass como gran protagonista. En el último encuentro de la temporada 1998-99 el sueño del equipo local pasaba por ganar como fuera para lograr la permanencia. Llegaba el Plymouth y el empate a uno sentenciaba al Carlisle. Hasta que en el minuto 93, sin tiempo para más, Glass subió a la desesperada… y marcó tras el lanzamiento de un córner. La importancia del gol fue tal que las botas Puma que Glass llevaba fueron donadas en 2014 al Museo Nacional del Fútbol, en Manchester.

Más información: ABC DE SEVILLA.