Transición exprés en la Gales de Pivac y la Irlanda de Farrell.


Transición exprés en la Gales de Pivac y la Irlanda de Farrell.

El Estadio del Milenio de Cardiff se engalanó este primer sábado de febrero. No en vano, allí alzaban el telón del Seis Naciones la nueva Gales de Wayne Pivac y la nueva (a la postre no tanto) Italia de Franco Smith. Ganó el Dragón (35-0), al que ya se le adivinan las maneras que el expolicía galés recuperó para Scarlets, y además se llevó el bonus ofensivo.

Italia, al mando del sudafricano de forma interina al menos hasta verano, propuso más de lo que refleja el marcador. Mezcló bien el ‘back three’ con Bellini, Sarto y Minozzi, el más incisivo, pero la Azzurra acabó condenada por sus propios errores en campo rival. Fue la misma historia de los últimos años, maquillada eso sí en los números. Ahí la diferencia no fue tan abismal (53% contra 47% de posesión, 56% contra 44% de territorialidad y 9 a 15 en offloads, por ejemplo) y ahí quedó reflejada la atractiva propuesta de Smith para los transalpinos, a falta de cuajo.

Gales, en cambio, sigue ejecutando con precisión quirúrgica. Tres golpes de castigo seguidos entre palos de Biggar dieron paso al primer ensayo en el hat-trick de Josh Adams, que empieza fuerte su candidatura a tryman del torneo. En el segundo estuvo asistido por una auténtica delicia de Biggar (¿hasta dónde podrá llevarle el tutelaje de Chris Boyd en Northampton sumado ahora al de Pivac en Gales?). En el segundo tiempo, una estampida de Tompkins y un posado de North junto al banderín, más el tercero de Adams ya con el tiempo cumplido, sellaron el punto extra. El próximo sábado Gales viajará a Dublín a jugarse sus opciones de titulo. De momento puede saborear este comienzo inmaculado de la era Pivac.

Irlanda sigue hecha de la misma pasta.
Irlanda se sigue pareciendo de momento a lo que fue el año pasado. La determinación alante permanece intacta, pero no hay chispa detrás. En el debut de Andy Farrell en el box del Aviva, Escocia puso contra las cuerdas al Trébol para acabar, otro clásico como el de Italia, suicidándose (19-12).

Sin Laidlaw, los caledonios parecen haber encontrado dos nueves que se adaptan mejor a su propuesta en Price y Horne. Se vio una versión aseada de Hastings ante la ausencia de Russell y Watson estuvo inmenso por momentos. Pero siguen acostumbrados a dispararse en el pie con una facilidad pasmosa.

Su afán infractor entregó el monopolio anotador de Irlanda a Sexton, autor del único ensayo de la tarde en el 5′. Se lo puso en bandeja Murray, que se aferra a su puesto en la bisagra ante la pujanza de Cooney. Hasta cuatro golpes de castigo pasaría después el apertura de Leinster. Tantos como Hastings para Escocia, que se echó al monte en el tramo final y pudo empatar. Emergió entonces Stander para forzar un retenido y sellar el triunfo. Hay cosas que nunca cambiarán.

Más información: AS.