Tsunami Democràtic chantajea al Barcelona: o pancartas en el césped o bloqueo del Camp Nou en el clásico.


Tsunami Democràtic chantajea al Barcelona: o pancartas en el césped o bloqueo del Camp Nou en el clásico.

El independentismo aceleró este martes en la amenaza sobre el clásico del próximo 18 de diciembre. La plataforma Tsunami Democràtic, movilizadora de las grandes manifestaciones desde que se conoció la sentencia del procés, desplegó su garra sobre el gran partido del fútbol español. Tras anunciar a primera hora del martes el bloqueo de los accesos al Camp Nou, para evitar así la celebración del encuentro ya cancelado hace mes y medio, por la noche fue un paso más allá para directamente lanzarse a chantajear al Barcelona. Al percibir a lo largo de la jornada el nerviosismo que su convocatoria matinal había generado en todos los actores del clásico, se atrevió a ofrecerle un envenado trato al equipo anfitrión: o se permite que en el césped y en las gradas luzcan pancartas con reivindicaciones independentistas o el riesgo de que no permitan jugar el Barça-Madrid seguirá en el aire.

«Es muy fácil que el partido se desarrolle con normalidad: garantizando que la presencia del [lema] #SpainSitAndTalk en las gradas y en el terreno de juego. Esta es la propuesta que le hemos hecho al Fútbol Club Barcelona», decían en su cuenta oficial de Twitter. El eslogan que reclaman lo hizo popular Pep Guardiola en el vídeo que el ex entrenador del Barça difundió tras la sentencia condenatoria por sedición contra los dirigentes independentistas.

Carles Puigdemont, ex presidente de la Generalitat, mostró su apoyo a la iniciativa. «La independencia es libertad y democracia. Que se oiga en todo el mundo que la España represora intenta intimidar, silenciar y liquidar», publicó en sus redes sociales.

También a última hora se conocía que este miércoles se celebrará en la Federación de Fútbol una reunión de urgencia para analizar un panorama cada vez más tenso. Esta cita en Las Rozas confirma la inquietud de todos los actores implicados en el clásico, muy preocupados ante la posibilidad de una nueva suspensión.

El Barcelona se ve ahora mismo bajo mucha presión. De hecho, temen en el club que los movimientos que está llevando a cabo la organización anónima Tsunami Democràtic, sin interlocutor visible alguno con el que negociar, acaben por perjudicarle directamente. Los Mossos d’Esquadra, responsables de la seguridad del estadio, no han emitido informe alguno por el que se recomiende la suspensión del partido. La policía catalana, de hecho, ya prepara la confección del dispositivo.

Tsunami Democràtic animó este martes a rodear a partir de las 16.00 horas del 18-D -el encuentro está programado para las 20.00 horas- las calles adyacentes al Camp Nou mediante cuatro puntos de concentración. La organización independentista asegura contar con el apoyo de más de 18.000 personas, que deberían ayudar a bloquear todos los accesos al estadio barcelonista. Tanto el autocar del Real Madrid, que debería hacer un trayecto de unos 700 metros desde el hotel Princesa Sofía hasta el estadio, como los propios jugadores del Barcelona, que acuden al Camp Nou en sus coches particulares en los partidos de casa, se verían así perjudicados y a expensas de un cordón de seguridad que asegurara el paso de los vehículos. Habría que resolver, sin embargo, el acceso a los socios y los seguidores con entrada.

POSIBILIDAD DE INVASIÓN DEL CAMPO.
Una vez solucionada esa cuestión, la preocupación crece en relación a lo que pueda ocurrir dentro del estadio y a si las Fuerzas de Seguridad, llegado el caso, podrían detener una hipotética invasión del campo. «Muchas de las personas, con entradas o abonos de socio, ya han recibido las consignas pertinentes y se han organizado para desarrollar las acciones previstas para una jornada que será seguida por 650 millones de personas en todo el mundo», advertía Tsunami Democràtic. A su vez, también hay temor a posibles sabotajes eléctricos, una amenaza que ya existía cuando se aplazó el partido el pasado mes de octubre.

Todos los actores -clubes, Liga, Federación, Fuerzas de Seguridad, etc…- se esfuerzan en mantener la tranquilidad, pero en todos se intuye que se trata sólo de una pose, y de que la semana que falta hasta la disputa del partido va a ser muy tensa. Uno de esos actores que tratan de transmitir normalidad es el ministro de Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, que expresó su compromiso de «garantizar la seguridad en coordinación y cooperación con los Mossos d’Esquadra y la Consejería de Interior» de la Generalitat. Y lanzó una promesa: «El partido se desarrollará en las condiciones de un acto deportivo (…). Más que preocupados, estamos ocupados». El Govern de la Generalitat, entretanto, también dice mostrarse convencido de la disputa del encuentro. Al menos así lo aseguró su portavoz, Meritxell Budó, que también aseguró que el Ejecutivo catalán «garantizará los derechos de todo el mundo». Es decir, «que los socios y aficionados puedan asistir al campo, a la vez que la gente que quiera pueda hacer movilizaciones y concentraciones».

No lo ve tan claro LaLiga. Fuentes de la patronal admitieron a este diario su disgusto ante una situación de desenlace incierto. Una cuestión que, según LaLiga, podría haberse evitado de haber aceptado tanto el Real Madrid como el Barcelona que el clásico de esta primera vuelta se disputara en el Santiago Bernabéu. Un nuevo aplazamiento, según la patronal, provocaría graves contratiempos ante un calendario saturado.

El Real Madrid, por su parte, mantiene el plan. No varía su protocolo de viaje -lo hará el mismo día del partido y abandonará el aeropuerto de Barcelona en autocar desde la misma pista de aterrizaje- y queda a disposición de las Fuerzas de Seguridad. Zinedine Zidane, técnico madridista, fue explícito: «Nunca sentí miedo en un campo de fútbol».

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