Una preinscripción para ir al estadio y asientos separados.


Una preinscripción para ir al estadio y asientos separados.

Una vez reiniciado el campeonato liguero en Primera y Segunda División, LaLiga trabaja ahora en previsión de que los aficionados puedan volver a los estadios, incluso esta misma temporada, siempre y cuando recibiera la autorización del Consejo Superior de Deportes (CSD). El protocolo que prepara la patronal, cuyoborrador avanzó este lunes la cadena SER, contempla tomar la temperatura antes de acceder a las gradas, franjas horarias escalonadas de llegada y salida, y aspectos como entregar agua a los seguidores —no habría comercios en el interior de los estadios—, además de una preinscripción, mediante una aplicación, de los aficionados que quieran asistir a los campos.

“El objetivo es definir las condiciones y requisitos necesarios que se deben cumplir para garantizar la vuelta de los aficionados a los estadios cumpliendo con las medidas sanitarias establecidas por el Ministerio de Sanidad, y garantizando su máxima seguridad”, dice el borrador. Según fuentes de la patronal, la premura por el regreso de los aficionados apunta a la recuperación de la normalidad lo antes posible, siempre bajo la tutela del CSD y las autoridades sanitarias, y al alivio económico que supondría para las arcas de muchos clubes afectados por la pandemia.

Las campañas de abonados para la temporada que viene están a punto de comenzar y el gancho de haber introducido ya aficionados esta temporada es clave para impulsar las renovaciones o las nuevas suscripciones. Ante las previsiones negativas existentes al inicio de la pandemia, que establecían el regreso de las aficiones a un año vista, los ingresos por taquillaje son contemplados ahora por numerosos clubes apurados como ingresos extraordinarios. Para otros, como el Real Madrid o el Levante, que avanzaron las reformas de sus estadios y optaron por jugar en Valdebebas y La Nucía, respectivamente, la posibilidad de jugar con público este final del curso es un contratiempo que consideran que les perjudica y atenta contra la integridad de la competición.

El borrador establece como método una inscripción previa de los abonados que estén dispuestos a volver a los estadios en las condiciones que se establezcan, como paso previo a que cada club decida la forma en la que realizará el reparto. Para llevarlo a cabo, LaLiga habilitaría una aplicación en la que los aficionados deben dar sus datos de contacto. La patronal está expectante ante el número de aficionados que se inscribirán para saber cuál es el impacto de la pandemia en el hábito de acudir a los campos de fútbol y también para medir la fuerza de su demanda ante las autoridades para abrir las puertas. La previsión sería abrir más o menos un tercio del aforo.

Con mascarilla.

Las entradas, que en el caso de los abonados podrían no corresponder a su asiento habitual, aunque sí a una zona similar, se imprimirán con el nombre del aficionado, su DNI, la puerta de acceso y la hora que deberá entrar al recinto. Los días de partido se habilitarían varias franjas horarias y grupos de entrada para la llegada y entrada al estadio. Según el protocolo, todos los aficionados deberán estar una hora y media antes del comienzo del partido para dar paso acceso al primer grupo 15 minutos después. El último grupo entrará un cuarto de hora antes del pitido inicial. Los colectivos más vulnerables (personas con patologías previas o mayores de 70 años) serán los últimos en acceder y serán ubicados en los lugares más cercanos a las zonas de evacuación.

Antes de entrar, se tomará la temperatura a cada aficionado en un primer anillo de seguridad. Si supera los 37,5º, deberá esperar diez minutos para tomarse de nuevo la temperatura y, en caso de volver a superarla, no podrá asistir al partido.

Pasado el control, los seguidores accederán a través de unos pasillos creados para agilizar todo el proceso y evitar que puedan dispersarse. Una vez dentro, el documento especifica que será obligatorio el uso de mascarilla y que deberán permanecer sentados en el asiento que les corresponda durante el transcurso del partido, respetando la distancia de seguridad de 1,5 metros. Los aficionados solo podrán abandonar sus asientos por fuerza mayor. Este borrador será estudiado por los clubes para aportar ideas y alegaciones. Uno de los puntos que genera discrepancias es el cierre de las tiendas oficiales los días de partido, que es cuando más se vende. Los clubes que como Barça y Atlético las tienen fuera del estadio pretenden su apertura.

UN RETO LOGÍSTICO: SE RECOMIENDA LLEGAR A PIE O EN VEHÍCULO PRIVADO.

LaLiga y los clubes se enfrentan a un desafío logístico muy complejo con el regreso de los aficionados a los estadios. Cuestiones como habilitar los circuitos por los que deberán transitar las aficiones y señalizarlos correctamente o disponer de personal suficiente en el interior y en el exterior de los recintos para que los protocolos se cumplan ya han sido resueltas con eficacia en el regreso del fútbol a puerta cerrada. El mayor problema al que se enfrentan los clubes y las autoridades son tanto la organización de las vías y modos de llegada a los estadios como la entrada y la salida de los partidos. El protocolo de LaLiga recomienda “en la medida de lo posible” que los aficionados lleguen a los campos o a pie o en transporte privado.

Las autoridades responsables del transporte público estarán obligadas a establecer medidas que eviten aglomeraciones en estaciones de autobuses, líneas de metro o trenes de cercanías. Además, con los horarios nocturnos puede que se vean obligadas a incrementar las horas de cierre de los transportes, con el gasto que ello conlleva. Las jornadas que se disputen a diario se intuyen más problemáticas al sumarse los usuarios del transporte público que regresan a casa tras su jornada laboral con los que acudan al fútbol. .

La temporada que viene, el calendario estará cargado de jornadas entre semana y horarios nocturnos. Si la normalidad total no se ha instalado, los aficionados que acudan en transporte público deberán cargarse de paciencia, sobre todo a la salida de los partidos. Por el tiempo que tardarán en abandonar el estadio y por las largas colas que después tendrán que guardar para regresar a sus domicilios.

Más información: EL PAÍS.