El país de los bares ante su año de terror que ya ha borrado un millón de empleos.


El país de los bares ante su año de terror que ya ha borrado un millón de empleos.

«Hemos sido los paganos de la pandemia. Para muchas administraciones lo más fácil ha sido cerrar los establecimientos de hostelería. Las medidas han sido dramáticas para nosotros, arbitrarias y sin ninguna justificación porque no hay ninguna evidencia científica de que seamos foco de contagios o rebrotes. Todo lo contrario». José Luis Yzuel es el presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería de España y da varios datos reveladores del ‘annus horribilis’, este 2020 marcado por la pandemia del SARS CoV-2, sobre su sector: de los 315.000 establecimientos de hostelería (bares, restaurantes, caterings, colectividades, hoteles, hostales, pensiones, casas rurales…) que había en España en enero de este año, el 20%, más de 60.000, «no abrieron ya después del primer confinamiento entre marzo y mayo, hasta 80.000 locales han ido cerrando durante estos meses posteriores y un tercio del sector podría desaparecer al cierre de 2020, lo que supone más de 100.000 negocios».

España es… habría que decir era, un país de bares y restaurantes, pero con estas cifras se puede afirmar que el nuestro es ahora un país de bares cerrados. «Y muchos de ellos no podrán volver a abrir, al menos a corto plazo», sentencia Yzuel. El responsable de la patronal habla incluso de que ha habido comunidades autónomas como “Cataluña, Aragón, Navarra o el País Vasco”, que han sido «especialmente duras y crueles con la hostelería», mientras otras, «como Extremadura o Madrid, donde se han conjugado medidas sanitarias con otras de ‘salvación’ de la economía, han sido verdaderos oasis».

l bar Xerbera, de Beasain (Gipuzkoa), localidad de 14.000 habitantes, ejemplifica el auténtico ‘via crucis’ que ha sufrido la hostelería este año. Y es que como cuenta Verónica Varela, que lo regenta desde hace 10 años, «desde el 14 de marzo hemos tenido que cerrar tres veces y ahora no sabemos cuándo podremos reabrir otra vez». La primera fue desde el 14 de marzo hasta el 10 de mayo, cuando con la desescalada hacia lo que se llamó ‘la nueva normalidad’ por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, Verónica pudo abrir su bar, aunque con muchas restricciones. Luego, el pasado 6 de noviembre, el Gobierno de Iñigo Urkullu volvió a decretar el cierre de toda la hostelería del País Vasco ante el azote de la segunda ola de la pandemia. Un mes después de aquella medida, el 12 de diciembre, Verónica pudo volver a abrir su establecimiento, pero ante el aumento de los contagios en la localidad de Beasain -más de 500 por 100.000 habitantes- tuvo que volver a cerrar el bar el 15 de diciembre, tres días después.

Y así continúa, ante una pandemia que no cede en la localidad guipuzcoana. Verónica reconoce que ha pensado en «tirar la toalla», pero el bar es su vida. «Y lo peor de todo es la situación de los trabajadores. Cuando abrimos el 12 de diciembre tras más de un mes cerrados, los saco del ERTE, pero el lunes 14 los tuve que volver a meter en el ERTE… Sus familias… Es muy duro».

Y ejemplos como el del bar restaurante Xerbera se pueden encontrar en todos los rincones de España. En Cataluña, en Navarra, en Aragón, en Andalucía… Según el Anuarío de la Hostelería 2020, presentado el pasado 15 de diciembre por CEHE, en 2019 la hostelería española se mantuvo por encima de los 315.000 establecimientos, los cuales emplearon a 1,7 millones de trabajadores y tuvieron una facturación de 129.341 millones de euros, lo que representa en términos de VAB un 6,2% del PIB nacional, del que un 4,7% procede de los servicios de restauración y un 1,5% del alojamiento.

La hostelería, con el 8,7%, se mantenía así en 2019 en tercera posición en empleo por sectores en España, sólo por detrás del conjunto de la industria (12,6%) y el comercio (15,5%). Pero llegó la Covid-19 y mandó parar. Los meses de inactividad casi total derivados de la declaración del estado de alarma el 14 de marzo, así como las restricciones impuestas posteriormente por los rebrotes surgidos y la nueva declaración del estado de alarma el 25 de octubre, han supuesto un gran impacto en el sector, con un efecto muy negativo sobre la economía tanto en términos de producción, como de empleo y reducción del tejido empresarial.

En el inicio de la crisis desaparecieron 400.000 empleos y 900.000 trabajadores se tuvieron que acoger a un ERTE. En los principales meses de cierre (abril y mayo), la facturación cayó por encima del 90%. Dada esta grave situación, muchas empresas todavía no han visto viable la apertura de sus negocios y una parte de los ellos se verán abocados a cerrar definitivamente. Según el citado anuario, de los 315.000 establecimientos que había en 2019 en el conjunto del sector hostelero, hasta un tercio del sector podría desaparecer al cierre de 2020, lo que supone alrededor de 100.000 negocios. Además, se apunta un descenso de la facturación respecto al año anterior superior al 50%, con pérdidas que podrían llegar hasta los 67.000 millones de euros.

Asimismo, en el conjunto del año se prevé una pérdida de empleo de entre 900.000 y 1,1 millones de puestos de trabajo, entre directos e indirectos. «Dada la situación de incertidumbre en que nos encontramos, es difícil hacer estimaciones para el año 2021. Los análisis muestran que pueden generarse con dos escenarios posibles dependiendo de que nos tengamos que enfrentar o no a una tercera ola, que supondría mayores restricciones, y a la evolución y efectividad de la vacuna», explican desde el sector.

El caso más favorable exige demasiadas variables y un escenario de mayor recuperación: «Vuelta prácticamente a la normalidad, principalmente a partir de los meses de verano, con una mayor confianza tanto del cliente nacional como internacional con la consecuente mejora en la demanda, aunque con costumbres arraigadas como el teletrabajo y un mayor consumo en el hogar, debido al impulso de los servicios de delivery y take away»., señalan desde la asociación. Además de la desaparición de una parte de negocios con menores recursos financieros, «que no habrán podido soportar el pago de los alquileres y la falta de liquidez, así como el impacto una vez terminados los ERTE». Por todo ello, aunque habría una mejora respecto a 2020, «las cifras de ventas todavía estarían lejos de las de 2019, que no se conseguirían recuperar hasta finales de 2021 o principios de 2022».

En el escenario más negativo, con mayores restricciones y retraso en la vacuna, así como falta de ayudas directas, «se mantendría la fuerte caída de en torno al 50% prevista para 2020». Pese a todo, el presidente de Hostelería de España, José Luis Yzuel, considera que «hay que ser optimistas dentro de la dificultad» cuando se piensa en las tendencias para 2021 y «el sector tiene que aprovechar las oportunidades que se presentan como el auge e impulso de las tecnologías, de los servicios de delivery y take away, así como la formación y motivación de los profesionales y, además, las oportunidades de emprendimiento y reinvención de los negocios son ahora más necesarias que nunca».

Y a todo esto llegó el ‘Plan de Rescate’ para el sector aprobado por el Consejo de Ministros este martes 22 de diciembre. Un plan que Hostelería de España considera «insuficiente» y que «se aleja de las tomadas en toda Europa». «Toda ayuda es buena», pero «no es el plan de rescate que necesitamos, que pasa por ayudas directas para sobrevivir, para poder mantener el pulso económico y resistir», explica José Luis Yzuel. «La falta de ayudas directas es incomprensible teniendo en cuenta lo aprobado en otros países de Europa, donde el peso del sector es mucho menor en el PIB o en generación de empleo en comparación con España. Alemania ya ha puesto en marcha ayudas directas de más de 10.000 millones de euros además de haber aprobado importantes reducciones de IVA y medidas de fomento a la demanda y Francia se suma al apoyo específico del sector y, además de aprobar bonos al consumo, también concede ayudas directas por un importe de 10.000 euros por establecimiento».

Entre las medidas anunciadas en el Real Decreto está la obligación de los grandes tenedores de inmuebles –los que tienen en propiedad más de diez locales arrendados–a aplicar una rebaja del 50% en los alquileres durante el tiempo que dure el estado de alarma, posibles prórrogas, y cuatro meses adicionales más. Una medida que «no afectará más que al 3% del sector hostelero» con lo que «el plan se queda corto y cojo y deja desprotegidas a miles de familias que dependen del sector».

A estas medidas, se añaden otras en materia tributaria, pero no se incorpora ninguna ayuda directa para un sector que solamente en el mes de diciembre, debido a las restricciones de las distintas por comunidades autónomas, «sufrirá una pérdida de negocio de 6.000 millones de euros». Además, si el gobierno no pone en marcha un plan de ayudas directas «con los 8.500 millones de euros que sabemos que son necesarios» para rescatar al sector, «nos iremos a un escenario de pérdida de más de un millón de empleos, entre directos e indirectos, y el cierre de 100.000 establecimientos».

Por ello, CEHE reclama «medidas que aseguren de verdad un plan de rescate urgente en coordinación con las Comunidades Autónomas y la administración local». Un plan que Hostelería de España exige que debe implementar «la moratoria automática, con ampliación de los periodos de carencia de la devolución de los principales créditos, la modificación de la regulación de alquileres, que contemple las circunstancias de estado de alarma, toque de queda o regulación asimilada, y pandemia; extender como mínimo hasta junio de 2021 la aplicación de los ERTES, aumentando la cobertura y simplificando la gestión, así como derogar la cláusula del mantenimiento del empleo en los seis meses siguientes a la reanudación de la actividad e impulsar acciones de reactivación de la demanda».

Igualmente, para CEHE, «la negativa de Gobierno central de hacerse cargo de las ayudas directas a nivel de toda España, que es justificada desde el gobierno con la puesta en marcha de medidas en las diferentes comunidades autónomas generará mayor desigualdad entre la situación que sufrirán unos hosteleros u otros en función de la comunidad autónoma donde vivan». Así, «consideramos que el gobierno está realizando una dejación de funciones en este tema, lo que supone una sentencia de muerte de miles de negocios hosteleros. Si este es todo el plan, podría desaparecer el 40% del sector, sentimos una decepción profunda», sentencia el Presidente de Hostelería de España, José Luis Yzuel.

Cuando CEHE presentó su anuario en la sede de la CEOE el pasado 15 de diciembre, el presidente de la patronal, Antonio Garamendi, aseguraba que «las autoridades dan al ‘off’ y la hostelería se cierra, pero la gente no es consciente de que cuando le demos al ‘on’ tardará tiempo en recuperarse. Nos estamos jugando un sector y un país». Verónica, desde Beasain, confirma las palabras del presidente de la patronal: «Abrir cerrar… Apagar cámaras, cañeros, qué hacer con el género… Es un sinvivir. Cada vez que nos ordenan cerrar luego es más difícil abrir». España un país de bares… Cerrados. ¿Hasta cuándo?

Más información: LA INFORMACIÓN.